Apasionado de las motos, restaura una de la Segunda Guerra Mundial

Motor 17/04/2021
Se trata de una BSA WM20 de 1943 que, según pudo averiguar, usó un soldado inglés. Junto a su Puma segunda serie de 1958 son las dos reliquias que cuida, pero que a la vez disfruta.
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“Un día dije ‘me gustaría hacer algo’, porque tenía tiempo libre y se convirtió en una pasión”. La frase corresponde a Cristian Castellano, que preside hace unos 10 años la asociación Amigos de las Motos Antiguas y Clásicas del Este Cordobés (AMACEC), y que cuenta en su haber con dos grandes reliquias, una de ellas en pleno proceso de restauración.

Entre las cuatro paredes de su casa se halla una BSA WM20 de 1943 que, según pudo averiguar, usó un soldado inglés. Pero también hay una Puma segunda serie de 1958, que más de una vez las traspasa para transitar las calles de la ciudad y las rutas de la región.

La moto argentina fue la primera que adquirió: “La restauré hace 10 años. Se hacía en Córdoba, en la Fábrica de Aviones. La vi navegando en internet y, así como estaba, desarmada en mil millones de pedazos, me enamoré”, narró.

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A la moto le faltaban varias piezas, pero además, mucho trabajo por delante. “Yo no sabía poner un tornillo con una tuerca, nada, y con esa moto aprendí a todo, a usar la agujereadora, la amoladora, la lijadora, a pintar. Esa es la moto que jamás voy a vender, la voy a tener hasta que me muera”, aseguró Castellano expresando orgullo.

La moto de guerra

La de guerra, en tanto, llegó poco después. Con el deseo de tener una moto “que significara algo”, la historia que supo que había detrás de ella lo convenció de adquirirla.

“Le mandé por correo electrónico el número de motor y chasis a un coleccionista de Holanda, que además es historiador, y me dijo que en marzo del ‘43 la llevaron a Europa a pelear, porque es una moto inglesa. La usó un soldado en la segunda guerra mundial”, afirmó Castellano.

Ahora, la misma está en proceso de restauración. Si bien no cuenta con el tiempo que desearía para trabajar en ella, cuando lo tiene se dedica al ciento por ciento: “Todo lo que pueda hacer yo, lo hago. Ahora está desarmada en mil pedazos y en cajas, pero es una moto que siempre quise conseguir, la obtuve y estoy súper contento”.

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Para realizar su trabajo, Castellano se basa en gran parte en internet, aunque de la moto que posee haya poca información contrariamente a lo que sucede con el modelo civil. “En la época en que se hizo la sacaron así, sin manual, estaba el del modelo civil pero no tiene nada que ver con el de guerra. A esta moto le fueron cambiando los puños, que son de arpillera. Tuve que hacerlos hacer. Uno va investigando, viendo fotos, hablando con gente de afuera porque acá en el país no sé si hay 10 de esas motos. Hablando encontré un hombre en La Plata que tiene el modelo civil. Yo tenía una duda sobre cómo iba agarrada la gaveta de herramientas y el hombre muy amablemente me sacó fotos, me las pasó y pude terminarla, por internet me ayudó”, recordó.

Lejos de tenerlas como objetos de adoración, con la Puma supo viajar a muchos destinos, principalmente por encuentros de motos. Ahora, pandemia mediante, suele usarla para dar unas vueltas o para ir a trabajar. La misma suerte correrá la moto inglesa, confesó, una vez que esté lista.

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El trabajo para restaurar

Castellano indicó que el trabajo de restauración es pormenorizado, para no descuidar detalles.
“A estas motos cuando las comprás las tenés que desarmar íntegras. Cada bulón, cada tuerca que trae, salvo que sea una medida muy especial, se ponen nuevos. Por ejemplo, hace unos 70 años atrás no había tornillos Phillips, entonces vos tenés que salir a conseguir a las ferreterías los tornillos planos. Si no hay, tenés que hacerlos hacer con un tornero. Tenés que ponerte con una lima y limar las cabezas de todas las tuercas porque traen la marca y hace 80 años atrás no la traían. Entonces las restauraciones, para hacerlas, las tenés que hacer bien”, explicó.

El hecho de que demanden tanto trabajo tiene que ver, principalmente, con que al encontrarlas las motos suelen estar en estado de desuso o abandono. “Hemos ido a buscar motos a los campos, una vez en Devoto los yuyos eran altísimos y tuvimos que cortarlos a palazos para buscar una moto. Y como lo hago yo, mucha gente lo hace. Hemos ido a sacar una moto enterrada hasta la mitad. Murió el dueño, la moto quedó a la intemperie en la casa de los hijos y la tierra ‘se la comió’. Entre dos hicimos fuerza y la sacamos. Llegamos al taller mecánico de un amigo que le limpió el carburador, la pateó y la moto arrancó. Estaba enterrada hasta la mitad y arrancó”, recordó entre risas.

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Amacec

La pasión por las motos clásicas y antiguas llevó a Castellano a relacionarse con otras personas con los mismos gustos. Así fue que formaron, hace unos 10 años, la asociación Amigos de las Motos Antiguas y Clásicas del Este Cordobés (AMACEC). Se trata de un grupo que interactúa para obtener información sobre restauración de motos así como para ponerse al día sobre las nuevas conquistas.

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