“El proceso de aprendizaje para un conductor tiene que ser profesional”

Local 22/03/2021
Sostiene el especialista Horacio Botta Bernaus, que el último jueves disertó sobre "Nuevos desafíos de la seguridad vial", en un evento organizado por la Secretaría de Gobierno a cargo de Damián Bernarte. Antes dialogó con El Periódico sobre la necesidad de mejorar a los conductores para tener resultados.
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Horacio Botta Bernaus disertó el último jueves a San Francisco sobre "Nuevos desafíos de la seguridad vial".

Especialista en seguridad vial desde hace 35 años, Horacio Botta Bernaus disertó el último jueves a San Francisco sobre "Nuevos desafíos de la seguridad vial". Lo hizo ante representantes de distintos sectores de nuestra comunidad, como autoridades de colegios profesionales, integrantes de la Federación de Centros Vecinales, de la UTN, Centro Empresarial y de Servicios, fuerzas de seguridad, de servicios de emergencias y del Consejo Municipal de Seguridad Vial, organismo a cargo de la charla.

Previo a la charla, Botta Bernaus dialogó con El Periódico y reflexionó acerca de qué medidas se pueden adoptar para mejorar la seguridad en el tránsito, cómo bajar la cantidad de accidentes y dio su visión sobre el diseño de una efectiva red de ciclovías y bicisendas. Entre otras cosas,  el especialista remarcó como prioridad el hecho de “profesionalizar la enseñanza a los nuevos conductores y así cambiar el factor humano en el problema de la inseguridad vial”.

- La siniestralidad en el tránsito es un problema de nunca acabar, ¿se puede mejorar en Argentina?

Lamento que la gente pueda sentirse desestimulada de pensar en seguridad vial. La pandemia modificó en el país la movilidad del 85 por ciento de los vehículos, es decir, hubo un 85 por ciento menos de autos circulando en el país durante el año. Sin embargo, te podría decir que en algunas jurisdicciones la cantidad de muertos menos que se obtuvieron luego del 2001 es insignificante, es decir tuvimos muchas menos situaciones de riesgo pero casi los mismos muertos. Esto demostraba que si bien la pandemia del Covid es una urgencia, hay otras cosas importantes que no estamos mirando que tienen que ver con la siniestralidad vial. Incluso algunas medidas que se tomaron por el Covi, no se pensaron en torno a la seguridad vial, como por ejemplo, las prórrogas en las licencias de conducir, como también la casi disminución de controles en la vía pública. Está claro que hay una prioridad que es el Covid pero la inseguridad vial es un problema que tenemos y no se va a resolver de manera mágica. La seguridad vial necesita un trabajo constante y permanente, necesita diseños de políticas de mediano y largo aliento y necesita convicción porque si no tenemos convicción en las medidas es muy probable que lo que hagamos en seguridad vial no de los resultados que esperamos como sociedad. Prefiero decir que hasta ahora no se han encontrado las soluciones a la seguridad vial y no creer que copiándolas de internet o bajándola de otro país las vamos a instrumentar, no hemos encontrado todavía nuestras soluciones para enfrentar el problema.

- No se puede aplicar las soluciones de otros países, entonces, ¿por dónde empezamos?

En realidad no hay un solo enfoque para la seguridad vial, uno de los errores que he detectado, este año cumplo 35 años trabajando en el tema, es que tenemos una tendencia a segmentar el problema. Entonces hoy el problema son las motos y ponemos todo el acento en las motos, en tratar de controlar y sancionar como si fuera la política que reivindica la seguridad vial, esto no es así y está probado. Las políticas de control y sanción han demostrado que hemos aumentado penas, hemos puesto multas más graves y las cosas no cambian, por eso hace falta, creo, es cambiar el factor humano. Por más que mejoremos las vías, las tecnologías de los autos, en definitiva lo más urgente es pensar cómo hacemos para mejorar el factor humano. Para eso hay que pensar en cosas concretas, la primera es cómo otorgamos las licencias de conducir en Argentina y antes es cómo se forman los nuevos conductores. El proceso de complejización del tránsito no va acompañado por una mejora y en la Argentina nadie habla de cambiar el sistema de formación de nuevos conductores, después entraremos a pensar qué hacemos con los conductores que ya tienen licencia. Hoy todo lo que se enseña tiene que ver con normas, con prohibiciones y obligaciones y no con buenas prácticas de manejo. Si yo quiero tener una nueva generación de conductores tengo que formarlos de una manera diferente a lo que hemos hecho hasta ahora, porque lo que queda claro que lo que hicimos no está a la altura de los requerimientos para manejar un vehículo en la vía pública.

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- ¿Se refiere a profesionalizar la formación?

Exactamente, el proceso de aprendizaje tiene que ser profesional, una educación que no sea improvisada. Lo más urgente es cambiar el factor humano, mejorar el proceso de aprendizaje para manejar una cosa riesgosa como es un vehículo que mata a muchísima gente, “sin buenos conductores no mejora la seguridad vial”. Ese cambio que estoy proponiendo desde la educación, lo que tenemos que lograr en estos nuevos conductores es que no solamente aprendan técnicas, que se capaciten en procedimientos, sino que se formen en cuál es la razón, tenemos que enseñar a manejar una máquina con argumentos que les haga entender que la norma que viene de la seguridad vial es para salvar la vida.  

- San Francisco trabaja en un proyecto integral de bicisendas, ¿qué cuestiones recomienda a tener en cuenta?

El efecto directo de la pandemia en materia vial fueron dos cuestiones que se vienen, la primera y con la cual he peleado muchísimo con ingenieros viales, es que la ciudad no es para el automóvil. La ciudad básicamente es para el peatón, debe ser pensada para el peatón. Y lo segundo, es que se viene el resurgimiento con muchísima fuerza de la bicicleta. El sistema de ciclovías o bicisendas funciona en la medida en que la sociedad civil y el sector empresarial aprovechen este espacio. Hay que diseñar esta red tratando de aprovechar la ciudad y tratando que tenga tres características: la primera que esté interrelacionada, no se puede hacer en un lugar una bicisenda de dos kilómetros que después desaparece y aparece en otro sector. Es decir, tengo que subir a la bicisenda y volver al punto de partida a través de un diseño, tiene que llevar a la persona a algún lado, ya sea al trabajo, a la escuela. El segundo requisito es que le tengo que dar garantías de seguridad al ciclista, le tengo que poner un obstáculo físico para evitar la invasión de otros vehículos. Y la tercera cuestión apunta a que pueda llegar a un lado y tenga un bicicletero seguro para dejar la bicicleta. Hay que pensar toda la red como un sistema en su conjunto.

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