En 15 días reconstruirán el kiosco de chapa que fue destruido

Local 17/03/2021
"Esto nos potencia más todavía", aseguraron los dueños del kiosco, ícono desde hace más de 20 años en La Milka. El viernes comenzarían a construir la plataforma.
kiosco chapa

Este martes, un colectivo de transporte urbano de pasajeros impactó contra un kiosco de chapa ubicado sobre Av. 9 de Septiembre al 1100, en barrio La Milka. Por fortuna, la mujer que lo atendía no sufrió lesiones y pudo salir del lugar, pero el kiosco quedó destruido y tuvo que ser removido del lugar.

Lejos de desalentarse, los dueños de JuliLau (por Julieta y Lautaro, sus hijos), Juan Carlos Allegranza y Gabriela Marchisio, se pusieron manos a la obra y planean reabrirlo en unos 15 días. "Esto nos potencia más todavía", aseguró él.

Allegranza dialogó con El Periódico y brindó detalles de la historia del comercio, que si bien es de su propiedad hace 11 años, existe desde hace más de 20 en el mismo lugar. 

kiosco chapaColectivo urbano chocó contra kiosco de chapa: la mujer que lo atendía se salvó de milagro

"Había arreglado en una fábrica y habíamos comprado este kiosquito hace 11 años. Antes lo tenía otra persona amiga del barrio y me lo vendió a mí, así que hace unos 20 o 25 años que está en la misma dirección", contó.

Con su tradicional color amarillo, el kiosco es un símbolo del barrio. La amplia clientela, reconocen sus dueños, se debe a dos factores fundamentales: la ubicación y los horarios de atención. "Antes se manejaban otros horarios, pero nosotros abrimos más temprano, desde las 5 hasta las 20, con mi esposa y una amiga que nos ayuda. Por eso se incrementó mucho la venta en estos 11 años que hace desde que empezamos. Vendemos mucha panificación, al ser una avenida que va directamente al Parque Industrial y por horarios que tenemos pasan y la mayoría que pasa por ahí compran", reconoció.

Y agregó: "Me he criado en el barrio, soy muy hincha del club del barrio, la gente de La Milka pasa, va y compra".

Una nueva posibilidad

Lejos de desanimarse, la familia planea el regreso. "Estamos tristes por lo que ocurrió, pero fue un accidente lamentablemente, me podría haber ocurrido a mí o a cualquiera, son obstáculos que se te cruzan en el camino que hay que saber sortear. Es material, ahora se irá a hacer uno nuevo. La vida es así, por ahí pasó para algo mejor", dijo Allegranza.

Seguidamente, expresó que ya pudieron hablar con la aseguradora, la que les dio el visto bueno. Ahora falta terminar de coordinar con la Municipalidad de San Francisco. Una vez hechos los trámites correspondientes, comenzarán con la reconstrucción. "Si sale todo como corresponde, mañana o pasado empezaremos con la plataforma de cemento y ya levantaremos. Es de lo que vivimos, por eso queremos hacerlo lo más rápido que se pueda", contó el comerciante.

Por el momento, no necesitan ayuda. La que necesitaban llegó ayer, de la mano de un grupo de vecinos del barrio, que con toda solidaridad colaboraron en lo que pudieron: "Quiero enviarles un saludo y un agradecimiento a todos los chicos del barrio que nos han ayudado un montón, no solamente de La Milka, aunque en su mayoría sí. Gracias a Dios ayer habremos sido, sin mentirte, unas 20, 25 personas que en un ratito sacamos la mercadería. Para colmo llovió torrencialmente. Sacamos todo, pusimos las cosas en casa de mi madre y de un amigo y después lo tuvimos voltear porque ya no servía más nada, así que ya no está más el kiosco".

"Si nos dan el visto bueno estaremos listos para empezar a levantarlo. Nos dijo el albañil que en 10 o 12 días ya estaría el kiosquito listo", adelantó.

La chipaca más famosa

Uno de los comentarios más escuchados tras el accidente de este martes tuvo que ver con las chipacas que se vendían en el kiosco, para muchos "la más rica de la ciudad".

Consultado sobre el secreto de este producto estrella para el kiosco, reveló: "La chipaca la hacía el panadero Julián Gudiño y son muy ricas, y se ve que son más ricas porque viste cuando vos pasás a la mañana temprano y están calentitas... como yo armo dos torres de chipaca y están calentitas, por eso".

"Vendemos bastante, entre salado y dulce más de 500 unidades por día, revistas no vendemos más desde hace unos seis meses, ahora vendemos azúcar y aceite, bebidas, tenemos heladera, gaseosas tanto chica o grande. Vendemos bastante gracias a dios", indicó.

Sobre el final, el hombre se mostró nuevamente muy agradecido con los mensajes positivos y con la ayuda ofrecida y brindada para poder continuar.

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