“Los radicales debemos salir del llanto y tener la mentalidad para conducir”

Local 19/02/2021
Rodrigo De Loredo es uno de los candidatos a presidir el partido centenario a nivel provincial. Estuvo en San Francisco el jueves, en el marco de una recorrida por el departamento San Justo.
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Rodrigo De Loredo.

En el mes de marzo la Unión Cívica Radical renovará sus autoridades provinciales y departamentales en una elección interna donde Rodrigo De Loredo (Sumar) será uno de los candidatos. Pero el concejal capitalino no la tendrá fácil ya que deberá enfrentar al aspirante que surja de una lista en que van unidos dos de los referentes del partido en Córdoba: Ramón Mestre y Mario Negri.

Sin embargo, De Loredo, en una entrevista con El Periódico, se mostró optimista al indicar que la UCR necesita de una vez por todas una renovación y confía en que su mensaje llegará al corazón de los correligionarios: “Negri y Mestre son dirigentes de larga trayectoria, que vienen alternando los nombres y las conducciones de las listas y del partido y, de alguna manera, se han corporativizado en un proceso similar al de los gremios y conforman fuertes burocracias”, criticó.

- Enfrenta a dos dirigentes de peso: ¿cuál es el desafío en caso de ganar la elección?

Tenemos mucha fe y optimismo, me acompañan intendentes y dirigentes referentes de sus territorios y creemos que vamos a ganar este proceso si nos dejan competir. No va a ser fácil porque se juntaron dos dirigentes de larga trayectoria y los partidos han corrido la suerte de los gremios y sindicatos. En caso de ganar va a ser como ganarle la AFA a (Julio) Grondona o el gremio a (Hugo) Moyano. Para eso estamos recorriendo los departamentos porque el radicalismo tiene un proceso de renovación de autoridades en un contexto muy difícil, desde lo económico, lo sanitario y cultural y ese contexto nos obliga a levantar la voz de la política porque vemos gobiernos que están muy cómodos con la política encuarentenada (sic) y hay que ponerse de pie. La política necesita un cambio y mi lista, plagada de dirigentes jóvenes, viene a proponerlo en la Unión Cívica Radical.

- ¿Por qué hace referencia a ‘si nos dejan competir’?

Nosotros creemos que el radicalismo debe ir junto, porque caso contrario la gente dice ‘otra vez se están peleando’, y eso ya no tiene sentido. Ya nos peleamos el año pasado, estos dirigentes que están juntos antes se pelearon y tuvimos el peor desempeño electoral de la historia. Ahora se juntaron, lo celebramos, pero estamos un poco susceptibles porque nos parece que lo hicieron más por una coyuntura. Ellos proponen que estemos juntos en la continuidad y nosotros creemos que debe haber un cambio. De manera que ellos están más reticentes de que se suceda este proceso, y desde el oficialismo partidario nos cambian el arco todo el tiempo. Nosotros hemos cumplido todos los requisitos formales y queremos un cambio de autoridades partidarias que puede no tener sentido, pero sí queremos asignárselo y lo entendemos como un primer paso para gobernar Córdoba en 2023.

- ¿Cuál es la realidad del partido?

La UCR quedó en un lugar de confort siendo un partido parlamentario y no se predispuso ser una alternativa de gobierno que le diga a los cordobeses y a los sanfrancisqueños que pueden visualizar en nosotros que van a tener una vida más segura, con menos presión impositiva en sus comercios y Pymes, una vida donde puedan recuperar la calidad educativa de la escuela pública. Queremos con tiempo construir una alternativa para que la gente nos mire. Ellos están reticentes a ello y tienen una propuesta de continuidad, pero hace 21 años que venimos perdiendo las elecciones. Hay una hegemonía justicialista que si te parás en el tiempo, hoy Córdoba está en el lote de las provincias feudales, es el sexto periodo consecutivo del peronismo, con un modelo agotado y chato, falto de creatividad. La sociedad a mi juicio, no somos dueños de la verdad, necesita tener alternativas a la hora de elegir.

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- ¿Por qué el partido se mantuvo en esa línea de confort?

A mi juicio porque no supimos construir un proyecto colectivo, hay que hacer una autocrítica. Cada uno hizo su juego como políticos monotributistas, fuimos generando un sistema en el cual los buenos gestores locales, el radicalismo de Córdoba siempre fue de gobierno, nutrió de políticas públicas y cuadros históricamente a muchos gobiernos nacionales. Y eso se fue perdiendo. Los exitosos gobiernos locales no encontraron vidrieras para posicionarse. Un ejemplo, San Francisco exportó un intendente a la ciudad de Córdoba (por Martín Llaryora) y nosotros a los intendentes que le va bien los queremos en sus pueblos, pero cuando empiezan a hablar de lo provincial les ponen un pie en la cabeza. Eso debe cambiar porque la verdad que hay nombres que se repiten y pierden elecciones.

- Por lo que dice en su espacio esos intendentes tienen lugar.

Este espacio se nutre de muchos intendentes. La gente se hartó del relato, del chamullo y lo que se quiere son representantes públicos que estudien los problemas y propongan soluciones. Eso hay que devolverle al radicalismo, la impronta de gestión. Hoy nos aplauden controlando los gobiernos de otros.

- ¿Considera que se vio desdibujado el radicalismo dentro de Cambiemos?

Queremos salir de la queja radical, que si el PRO, los dirigentes, el peronismo, la sociedad y a cambio queremos tener una actitud proactiva. Creemos desde el Estado se transforman realidades sociales que creemos injustas, desaprensivas; debemos recoger el mensaje ciudadano y darnos cuenta que solos no nos alcanza, por eso debemos armar una coalición de partidos. Los partidos están en crisis, ya no es más como antes. Por eso la necesidad de reunirse con otro con un cumulo de ideas iguales, pero también diferencias. Pero si el radicalismo no fortalece su identidad, no levanta la voz, no potencia sus liderazgos locales nos terminan conduciendo otros. Nosotros queremos al PRO, vamos a tratar de conducir Cambiemos, terminar engordando una propuesta electoral y recoger un mandato social porque en Córdoba hay una porción grande muy reacia a la política kirchnerista que discrimina a Córdoba, no la respeta en su perfil productivo, en su idiosincrasia educativa. Sus políticas no nos tratan bien y el cordobés lo sabe y nos pide a quienes compartimos su visión que estemos juntos. Por eso, si hubo errores más que poner la culpa en otras personas me parece que los radicales debemos hacernos cargo, salir del llanto y tener la mentalidad para salir a conducir.

 

 

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