La oportunidad que Araceli no dejó pasar

Local 28/12/2020
Araceli Acosta es una militante del colectivo local trans. Fue seleccionada este año para desarrollar tareas administrativas en la delegación local de profesionales en Servicio Social de la provincia de Córdoba. Un gran paso para la inclusión laboral de un sector postergado.
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Araceli Acosta.

Araceli Acosta se convirtió en este 2020 en la primera mujer trans en acceder a un empleo dentro de un colegio profesional de San Francisco, a través del cupo laboral que las contempla.

En el mes de mayo comenzó a capacitarse y a desarrollar tareas como secretaria administrativa para el Colegio de Profesionales en Servicio Social de la Provincia de Córdoba (CPSSPC), delegación San Francisco, entidad que destacó la apertura de puertas laborales para un sector que históricamente ha sido postergado.

Según decía Araceli a El Periódico, la posibilidad laboral llegó gracias a que el Centro Trans San Francisco desde hace tiempo viene articulando actividades con distintas organizaciones, entidades y profesionales, entre ellos, trabajadoras sociales: “Se dio la posibilidad de poner en acción el discurso de inclusión laboral y la problemática que nos atravesaba, y gracias a las chicas y a las autoridades del colegio a nivel provincial se pudo concretar”, destacaba.

Desafío y satisfacción

Astrid Clausen, delegada del colegio a nivel local, indicaba en esa oportunidad que la delegación de este colegio tiene una trayectoria de acompañar la lucha de distintos sectores y en este caso, la subcomisión de Géneros y Diversidad Sexual acompañó la lucha del Centro Trans San Francisco: “A raíz de eso, y que nuestra secretaria había dejado su puesto por motivos personales, nos llegó el currículum de Araceli y nos pareció que teníamos que ser consecuentes en lo que practicábamos con la palabra, en post y en lucha de sus derechos y decidimos darle lugar al cupo trans”.

Según la profesional se trató de una decisión política, social y humana que fue acompañada por el Colegio de Profesionales en Servicio Social de Córdoba, que aceptó la selección.

“Es un desafío y una satisfacción enorme tanto para nosotros como para Araceli, tener la oportunidad como colegio de abrir puertas y ser reparadores para los derechos de estas personas que históricamente han sido dejadas de lado”, completaba Clausen.

 

 

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