La historia del “cañón de Rigar´s” y su última restauración

Local 06/11/2020
Lleva 56 años en la esquina de 25 de Mayo y Córdoba. Fue adquirido por el empresario Armando Gostanián, que luego fue Director de la Casa de Moneda en las presidencias de Carlos Menem. El escultor Damián Bolaño explicó cuál fue su trabajo para devolverle la vida a la antigua pieza.
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Este viernes por la mañana retornó a su histórico lugar, la esquina de 25 de Mayo y Córdoba del Centro Cívico, el famoso "Cañón de Rigar’s", luego de ser restaurado por el escultor sanfrancisqueño Damián Bolaño.

Había sido retirado por el municipio a mediados de septiembre y al artista le llevó poco más de un mes darle un nuevo brillo a la antigua pieza que lleva unos 56 años en dicho sector.

El presidente del Archivo Gráfico y Museo (AGM), Arturo Bienedell, repasó algo de la historia del cañón que según contó fue instalado alrededor del año 1964, “ni bien se construyó el edificio Belgrano”.

“Cuando se instaló allí una empresa que se llamó “Fabri camisas Rigar’s”, su propietario Armando Gostanián, un hombre vinculado luego al menemismo, lo adquirió en una subasta de elementos en desuso que realizó el Ejército Argentino y lo instaló ahí como un atractivo”, le contó a El Periódico.

Con respecto a Armando Gostanián, es un empresario argentino que se desempeñó como Director de la Casa de Moneda de Argentina durante las presidencias de Carlos Menem (1989-1999) y fue dueño de la casa de corbatas y camisas Rigar's, También estuvo vinculado a distintos escándalos e investigado y condenado por enriquecimiento ilícito y cobro de coimas, entre otros hechos. 

“Cuando la firma Rigar’s se va de San Francisco-continuó Bienedell- quedó como una donación a la ciudad en la 'esquina florida' de San Francisco”.

cañón

La restauración

En sus 56 años que tiene en la esquina de 25 de Mayo y Córdoba dicho cañón tuvo varias restauraciones y reparaciones, las últimas dos corresponden al artista Damián Bolaño.

El escultor dialogó con El Periódico sobre el trabajo que demandó dicha pieza histórica. “Lo primero que hice fue documentar todas las partes, realicé algunas averiguaciones con Arturo  (Bienedell) para conocer un poco más de su origen. El cañón estaba completo, pero sí con algunas malas restauraciones anteriores hicieron que los detalles que tenía no se veían. Por ejemplo, el escudo argentino que tiene grabado, tenía tantas capas de pinturas encima que ya no se distinguía”, reveló.

Bolaño contó que recuperó las placas originales de bronce y partes de acero inoxidable que se pulieron para mantener su forma original. “Eliminé los asientitos de madera que tenía porque estaban todos quebrados y se reprodujeron a la manera original, con un tratamiento de impregnante a la madera para su mayor durabilidad”, sostuvo. Y agregó: Los rayos de las ruedas estaban muy deteriorados. Se lijaron, se ajustaron y se hidrataron con bastantes capas de impregnante para que tome otra vez el vigor la madera y se mantenga. También se decidió anular algunos movimientos que tenía el cañón pero que hacían que fuera sujeto a actos de vandalismo. Se limpió la parte interna del cañón donde encontré muchísima basura, pilas de décadas atrás, por ejemplo, botellas, muñequitos, bolitas, cascotes, en fin, de todo tenía dentro”.  

Luego el escultor optó por una pintura verde oliva, similar a la original, que se utilizaban para el armamento del Ejército Argentino.

Para el artista se trató de una experiencia “muy interesante y muy linda al ver toda la ingeniería que llevaba este cañón y todo el trabajo que seguramente representó en su tiempo. La idea es continuar en la recuperación de todo el patrimonio de San Francisco y de distintos elementos que forman parte de la historia de la ciudad, y que deberíamos empezar a cuidar un poco más”, pidió.

Sobre la esquina florida

La esquina del cañón o tiene una denominación que no todos conocen: se llama “florida”, así, sin mayúscula, porque no tiene nada que ver con el club de nuestra ciudad ni tampoco es la denominación de una calle o paseo. El nombre proviene por los canteros con flores que en lugar existen desde hace varias décadas.

“Se llama florida porque el edificio Belgrano fue el primero que se terminó en el Centro Cívico y, por la ordenanza que existía entonces, los edificios debían contar con un jardín con canteros que no hay en otros sectores de la ciudad. Por ser la primera esquina de San Francisco que tenía plantas con flores, se la denominó así”, apunó Bienedell.

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