Articulación facultad y empresas: dos experiencias contadas desde el CRES

Educación 25/10/2020
Dos jóvenes, una ya profesional y la otra estudiante avanzada, valoraron el trabajo académico y las prácticas profesionales durante el cursado, clave para insertarse rápidamente al mercado laboral no solo al terminar una carrera sino aun transitando la etapa final.
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La articulación entre las empresas de la ciudad y la región y el Centro Regional de Educación Superior San Francisco (CRES) sigue firme. Son muchos los ejemplos de estudiantes que iniciaron prácticas laborales o pasantías y terminaron siendo contratados por la empresa donde hicieron sus primeros pasos. O esos primeros pasos que dieron sirvieron para ganar una buena experiencia y lanzarse al mercado laboral tras recibirse como profesional y mostrarse a la altura de la circunstancia.

Valentina Sánchez y Milagros Di Giulio son dos ejemplos de lo que el CRES permite. La primera, ya egresada como diseñadora industrial, mientras que la segunda, una estudiante avanzada de Contador Público Nacional. Ambas, ya insertas en el mundo laboral a una corta edad.

Experiencias

Valentina Sánchez tiene 23 años, es de Devoto e inició Diseño Industrial en el CRES en 2015, finalizando la carrera en 2019. Asegura que terminando el colegio secundario inició el proceso de averiguación de carreras a su alcance apareciendo San Francisco en su horizonte: “Dentro de las posibilidades que encontré, la carrera que más me llamó la atención fue Diseño Industrial, a partir de ese momento decidí investigar de qué se trataba y de ese modo me convencí por completo de mi elección”, explicó a El Periódico.

Sánchez aclaró que además de la cercanía de nuestra ciudad con Devoto, la posibilidad de utilizar el Boleto Educativo Gratuito fue otro de los puntos que tuvo en cuenta para poder viajar todos los días: “Es una gran ayuda para todos los estudiantes que somos de pueblos y ciudades cercanas y que queremos estudiar en universidades públicas”, manifestó.

La joven diseñadora aclaró que pudo adaptarse “rápidamente” a la carrera, aunque en sus inicios se encontró “con muchos temas y materias que jamás había visto”. Claro que eso no le permitió dudar sobre su decisión: “Nunca dudé de la elección que realicé, si bien es una carrera exigente y con mucha carga horaria, es muy interesante y muy amplia en cuestión de conocimientos y aplicaciones en la vida cotidiana que a veces uno no presta atención, pero cada producto que utilizamos está concebido desde una mirada de Diseño Industrial”, aclaró.

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Campo laboral amplio

Sánchez manifestó que el campo laboral del diseñador industrial es “muy amplio”. Pero además valoró que en el proceso de estudiante, la práctica profesional fue clave: “He tenido prácticas profesionales en una empresa de Devoto. Es muy importante la vinculación que realiza la Universidad con distintas empresas y entidades. Sucede que muchos no teníamos experiencia alguna en el ámbito laboral y de esta manera comenzamos a entender cómo trabaja un profesional en su día a día, pudimos aplicar y ampliar las capacidades y conocimientos que habíamos adquirido hasta el momento. Fue una experiencia súper positiva y enriquecedora”, aseguró.

Luego, la joven amplió sobre las puertas que se le abrieron al convertirse en profesional: “El campo laboral de un diseñador industrial es muy amplio, lo que favorece la inserción en diversos ámbitos de las empresas”, destacó, pero remarcó: “A su vez contamos con muchas herramientas para desarrollarnos de manera independiente. En mi caso me desempeño en un estudio de diseño propio (Enlace Diseño e Interiorismo), en el cual somos dos diseñadores industriales recibidos en el CRES. Ambos teníamos experiencia en el rubro de amoblamientos gracias a nuestras prácticas profesionales y decidimos comenzar a trabajar de manera independiente brindando asesorías y servicios externos a fábricas de Devoto, San Francisco, San Jorge y también con clientes particulares”.

Por último, Sánchez valoró la posibilidad de estudiar en la universidad pública: “En el caso nuestro el CRES es una gran oportunidad por la calidad de los profesores y su vocación; también la contención y el acompañamiento constante. Esto es muy importante sobre todo en los primeros años de cursado, donde uno realiza la transición del secundario a la

vida universitaria. Actualmente tengo la oportunidad de seguir en relación directa con el CRES ya que me encuentro como Graduada Adscripta en una materia donde sigo aprendiendo y en constante vinculación con estudiantes y profesores”.

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“El nivel académico permite insertarte en el mercado laboral”

 

Milagros Di Giulio está a una materia de convertirse en contadora pública nacional. Desde 2014 cursa la carrera también en el CRES y a su vez se convirtió en empleada formal de la empresa multinacional Arcor de Arroyito.

Como muchos adolescentes a su edad, pasó por un momento de duda sobre qué haría cuando termine el colegio secundario. Tenía decidido estudiar, pero no qué carrera.

“Pasé por un proceso de indecisión grande, estuve en la Expo Carreras, yo había hecho la especialización en Ciencias Sociales en la escuela pero me tiraban las tareas contables ya que me gustan las matemáticas, la parte analítica. Fui conociendo las tareas de un contador y empecé a pensar qué me gustaría hacer después de recibirme y era eso. Entonces me decidí”, contó a El Periódico.

milagros

Di Giulio sostuvo nunca haber dudado luego sobre lo que había decidido y aseguró que rápidamente pudo ponerse al mismo nivel de compañeros que sí venían del palo contable en sus escuelas: “En un principio notaba esa diferencia con mis compañeros, pero nunca lo tomé como impedimento sino todo lo contrario, le puse más ganas y esfuerzo y pude nivelar rápidamente”.

 

Llegar a Arcor, a través de las prácticas

Milagros inició la práctica profesional cuando cursaba tercer año. Explicó que no era una obligación sino que era de carácter optativo. Y ella optó por hacer el esfuerzo, lo que le traería frutos más adelante: “La práctica era opcional y elegí hacerla. Fue una pasantía en Arcor en el marco de un convenio entre la facultad y la empresa. El máximo era un año y los mediodías en Arroyito. Así que comencé a viajar y cursaba a la tarde en San Francisco la carrera. Fue muy bueno y tuve horarios accesibles para cursar, lo que me permitió hacer la pasantía”, destacó.

Lo mejor le llegaría a la futura contadora un año después: “Luego de casi un año quedé efectiva con un contrato fijo en relación de dependencia en la empresa. Trabajo en la misma área, ahora ocho horas. Esto requirió de una doble coordinación que me permitió seguir cursando y hoy estoy haciendo la última materia”, precisó.

Este presente Di Giulio se lo adjudica también al CRES, a su nivel académico y a los docentes: “Esto me permitió estar trabajando en la empresa que estoy y antes de recibirme insertarme en el mercado laboral”.

 

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