"Charly a veces parece que hace cosas delirantes, pero con el tiempo ves que está todo diseñado"

Espectáculos 22/10/2020 Por Faustino Rizzi
Charly García cumple 69 años este viernes. Roque Di Pietro, autor de uno de los mejores libros que se hayan escrito sobre la máxima figura del rock argentino, subrayó la claridad que mantuvo el artista desde el comienzo de su carrera.
Roque Di Pietro
Roque Di Pietro.

Carlitos para su familia. García para algunos de sus más cercanos. Charly García para todo el mundo. Este viernes 23 de octubre el artista más trascendental del rock argentino cumple 69 años y se ha visto y leído tanto sobre su persona que pareciera que ya no falta nada por decirse. Nada más lejos de la realidad: lo de Charly parece inagotable y siempre habrá formas nuevas de ver o descubrir la inmensidad de su obra.

Quien hizo uno de los trabajos más exhaustivos y rigurosos sobre la figura de Charly García es el periodista oriundo de Marcos Juárez Roque Di Pietro con el libro Esta noche toca Charly. Un viaje por los recitales de Charly García (1956-1993). Publicado por primera vez en 2017, en septiembre de este 2020 tuvo su segunda edición, revisada y más completa aún que la primera. Se trata, sin lugar a dudas, de uno de los mejores libros sobre este enorme artista y que desde su salida se ubicó como un imprescindible para comprender la importancia de Carlos Alberto García Moreno en la cultura popular de este país, que como cualquiera puede intuir se evidencia muchísimo más lejos de los bordes de cualquier escenario y que todavía no sabemos hasta dónde es capaz de llegar. Un patrimonio nacional.

Con un trabajo de revisión de archivos minucioso, Di Pietro sumó un enorme aporte a la corriente de arqueología del rock nacional. Se centró en los recitales de García desde 1956 (a sus cuatro años, en el Conservatorio Thibaud-Piazzini) hasta 1993, cuando cerró su primera gran etapa y dio paso a la época Say No More con el lanzamiento de La hija de la lágrima, que, de alguna manera, fue considerado el movimiento de García ante una industria musical y una escena que ya lo quería cerca de su jubilación repitiendo compilados de grandes éxitos con apenas 42 años. Di Pietro no lo hace con todo el material oficial, sino que lo reconstruye con archivos periodísticos de la época, entrevistas y fundamentalmente con las decenas de grabaciones piratas o bootlegs que por suerte hicieron muchas personas de su periplo en Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y luego su carrera solista.

La revisión de toda esta extensa obra paralela, más el enorme complemento del archivo y una gran cantidad de entrevistas a personas vinculadas al mundo García, terminan configurando uno de los retratos más completos de Charly hasta ahora, y que explica con más razones la fundamental importancia que tuvo en el devenir de todo lo que hoy conocemos como el rock en castellano.

Porque no es lo mismo escuchar discos de Sui Generis por Spotify en una lista de éxitos que hacerlo sabiendo quién era Charly en ese entonces fuera del escenario, conocer por qué y cómo va formando los demás grupos y cómo llega y transita su etapa solista. No es lo mismo escuchar cualquiera de sus discos que entender por qué dice lo que dice, hace lo que hace, o por qué vemos lo que vemos en todo el material disponible sobre García en Youtube. Un ejemplo son los recitales del regreso de Serú en 1992 en la cancha de River fácilmente localizables en internet, pero que con la explicación del libro comprendemos lo que realmente estaba pasando arriba y abajo del escenario.  

Di Pietro, que ya se embarcó en otro trabajo de hormiga pero en el período posterior del artista, a partir de 1994, dialogó con El Periódico sobre su trabajo y la figura de García, de quien se reconoce como un fan absoluto. 

Charly García
Charly García a comienzos de los 80.

Sobre Charly pareciera que aun con todo lo visto y publicado siempre aparece algo nuevo sorprendente o una forma distinta de enfocar su obra. 

Sí, totalmente de acuerdo. Se ha escrito mucho sobre Charly, pero por lo general se ha escrito siempre lo mismo. Hay dos o tres trabajos de referencia y básicamente todo lo que se escribió da vueltas sobre lo mismo. Se trata del libro de conversaciones de Charly con Daniel Chirom, que apareció en 1983, después está el libro de Sergio Marchi que se ocupa del período 1994 a 1996, con referencias al pasado pero que son básicamente las cosas que contó Charly en el libro de Chirom. Lo más rico de ese libro es el relato en tiempo presente de esos años del nacimiento de la etapa Say No More. Y además hay otra entrevista muy importante en el año 2002 que publicó Daniel Riera en la revista Rolling Stone. Están esos tres momentos importantes bibliográficamente y todo giraba alrededor de eso. Pero la importancia de Charly en la cultura argentina es tan grande que siempre hay mucho para decir. En este momento todavía. La época pre Sui Generis prácticamente no está investigada. Mi libro aporta también sobre la época del conservatorio, que hasta entonces siempre se repetía lo que Charly decía.

Más allá de poner precisión sobre algunas fechas y poner en dudas algunos mitos, ¿tu idea fue dejar un testimonio mucho más completo de toda la primera gran etapa de Charly, y lo que significó para todo lo que vino después en el rock argentino?

Mi intención fue no repetir nada que no estuviese documentado y poner en tela de juicio el recuerdo de las personas, que siempre es endeble o se va deformando. Si alguien te decía algo en 2015 sobre determinado acontecimiento, no me quedaba con ese testimonio y trataba de comprobarlo empíricamente, si de verdad había ocurrido tal como me lo relataban. Eso llevó, no te digo a reescribir la historia, sino a ajustar un poco las tuercas a determinadas historias que se repetían sin tener la documentación necesaria, contadas por la mitad o con detalles que no eran reales. Quizás por la obsesión que tenemos de conocer todos los detalles reales, sacando toda la cobertura de mitología que se va agrandando por el paso del tiempo. 

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En tu libro hay recortes periodísticos sobre Charly que son desconocidos para una gran mayoría y que impactan por su personalidad, por las ideas y la claridad que ya mostraba desde que comenzó en Sui Generis. ¿Los conocías o para vos también fue un descubrimiento?

No, también fue un descubrimiento. Es como que yo conocía la punta del iceberg, una parte de la historia. Pero cuando vas abriendo puertas y te vas encontrando con este tipo de materiales es realmente asombroso. Y de alguna forma confirma esa especie de intuición que tenés sobre la importancia del personaje. La claridad conceptual de Charly está prácticamente desde el inicio de su carrera. No solamente hacia dónde quiere ir sino en qué lugar de la conversación cultural argentina quiere poner su obra. Eso está muy claro de entrada. Sabe que quiere gustarle a la mayor cantidad de público posible, eso estuvo desde siempre. Pero también sabe que esa obra con la que puede gustarle a las adolescentes o a personas adultas, que por eso fue muy criticado Sui Generis, porque llegaba a gente que supuestamente no debería gustarle, en su interior tenía un mensaje muy potente. No es que era solamente una cosa livianita para todo público y no había nada más. Canción para mi muerte le puede gustar a todo el mundo, pero en su interior anida una cosa muy densa: es un adolescente que le canta a la muerte. De algún modo ese modelo, por lo menos en su período clásico que es hasta el año 93, está en toda su obra.

Eso de una obra popular pero con un mensaje fuerte detrás.

Es traficar un mensaje totalmente denso en un envase para todo público, que lo puede consumir una cantidad de público muy grande, porque la música de Charly suena en todos lados. Es música popular de verdad y tiene un mensaje muy profundo. Es una de las grandes cualidades de Charly: hacer algo que le gusta a todo el mundo, pero es una música muy compleja y todo lo que dice tiene dos o tres lecturas posibles. No es un discurso unidimensional.

Muchas generaciones fueron conociendo a ese Charly en simultáneo, mientras se sucedía su música y sus apariciones públicas. Pero mucha otra gente descubre ahora su música y esa parte más desconocida del archivo.

Sí, es así. Charly también tiene esa capacidad. A muchos adolescentes les pasó que se engancharon con Charly en los 90, en el período Say No More, y eso no es normal. Porque un pibe de 15 años se tendría que haber enganchado con Los Piojos, que también ocurría. Charly García en el año 2000 iba a cumplir 50 años y tenía un público adolescente. Eso no es normal, porque no les pasa eso a los artistas de su edad. Todo eso también parece algo completamente deliberado y que obedece a un masterplan, como toda su carrera. A veces parece que está haciendo cosas delirantes, sin sentido, pero con el paso del tiempo te das cuenta que son movimientos que obedecen a un diseño superior, que está todo diseñado. Eso de haber renovado su público de esa manera me parece una cosa asombrosa, no le pasó a nadie. Solamente los Rolling Stones o Paul McCartney pueden hacer eso. Me imagino el flash que debe haber sentido un adolescente que ingresó al mundo García en El Aguante, por ejemplo, en 1998, y cuando fue para atrás descubrió La Máquina de Hacer Pájaros o Serú Girán. Hay muy pocos artistas de esa envergadura.

¿Te parece que ahora, ya lejos de sus épocas más agitadas, está teniendo un reconocimiento más amplio por la importancia de su obra? 

Puede ser. Pero en las etapas de Charly hay muchos momentos diferentes. Por ejemplo, si consideramos Say No More desde el 94 hasta el 2008, hay muchos momentos distintos. Charly empieza La Hija de la Lágrima siendo muy cuestionado por la generación emergente del rock argentino, que lo quería jubilar. La generación sónica o el nuevo rock argentino, todo ese movimiento lo quería hacer desaparecer. A fines de los 90, con la generación sónica diluida en la nada, Charly ya es objeto del reconocimiento de lo que era el nuevo rock argentino. Acordate que sale un disco tributo de bandas under que se llama Cerca de la Revolución. Ya en ese momento se lo interpreta de ese modo. Pero también es cierto lo que decís, el personaje público estaba todo el tiempo en los medios y por cuestiones quizás extramusicales, y es como que opacó el calibre de sus obras, incluso contemporánea. Su omnipresencia en los medios, porque se tiraba del noveno piso o porque terminaba preso, todo eso opacaba no solo Serú y La Máquina de Hacer Pájaros, sino también el disco que había hecho con Mercedes Sosa en el 97, el propio Say No More y las canciones nuevas. Era difícil meterte entre esa maleza, que eran sus apariciones públicas, para llegar a la obra. 

Es un poco el trabajo que hiciste en la primera etapa, mostrar un retrato más completo de Charly a través de sus declaraciones y también grabaciones piratas.

A Charly creo que hay que abordarlo de una manera conceptual y completa. No podés aislar los episodios públicos y la vida civil y quedarte con la obra, porque creo que la idea de Charly era que todo formaba parte de su obra. Tirarse del noveno piso y Sinfonías para adolescentes. La única manera de abordarlo es observando el todo. Y algo de sentido tiene, porque se tira del noveno piso y en el próximo disco tiene dos temas que hablan sobre eso. Su vida personal impacta en su obra. El límite entre su vida y su obra en esa época están totalmente borrados, es todo una sola cosa. Charly dando una entrevista en el canal Crónica totalmente trasnochado es parte de su obra. Además, sus entrevistas muchas veces, si las ves aisladas, no se entiende qué está diciendo. Si no tenés un background de conocimientos de en qué momento estaba Charly o qué disco había sacado, capaz que no entendés nada. Solo con un abordaje más completo tiene sentido. Es muy impresionante, porque la obra es él, su cuerpo, su vida cotidiana.

Parece indisoluble, a pesar de que en algún momento, quizás ante el asedio de la prensa, él dice que hay que mirar más su obra y menos su vida personal.

Creo que si te dedicás solamente a escuchar los discos, bueno, los podés valorar o disfrutar, entenderlos. Ahora, si conocés toda la vida personal, es como que entendés el doble. Lo disfrutás mucho más. Para mí es el modelo de artista que impuso John Lennon, que solamente habla de él, más allá de que también tiene una vertiente política de canciones que podrían ser de protesta, como también la tiene Charly, pero llegó un punto en dejaron de hablar de los demás y ambos se dedican a hablar de sí mismos y toda su obra se basa en su propia vida. Por eso también fue muy criticado Charly, pero yo no veo otra salida para un artista de 40 años de trayectoria. No se puede hacer canciones sobre lo que pasa en el mundo durante 40 años. Se puede, pero me parece que se termina haciendo una obra unidimensional. Tipo León Gieco, que todos lo queremos, pero es una obra con una sola lectura, baja una línea y es así. En cambio García muchas veces puede pasar que está hablando de sí mismo, pero podés interpretar que está hablando de la coyuntura política del país. O muchas veces está hablando de cosas que se adelantan en el tiempo, de episodios que aún no ocurrieron.

De todos las grabaciones piratas, filmaciones de recitales o entrevistas que faltan de salir. ¿Cuáles creés que serían los invalorables?

El almuerzo con Mirtha Legrand en 1979, que ya perdí las esperanzas. Otra es la grabación del Festival del Amor en 1977, que mucha gente me dice que lo vio en video en la década del 90, eso lo grabó la empresa de Badía. El primer recital de Serú Girán en 1978, que solamente se conocen dos temas, pero que si están el primero y el último es porque está entero. La actuación de Serú Girán en el Festival de Jazz de Río de Janeiro en 1980, que eso lo cubrió el canal estatal de Río y eso quizás descanse en algún archivo. Esos cuatro serían gloriosos. O el recital en la Rural en 1980, que lo organizó ATC, es imposible que no lo haya filmado.  

Verlo a Charly sentado en 1979 con Mirtha Legrand tiene que ser impagable.

Podría ser el evento cultural del siglo. Él dice que la gastó a Mirtha, sin que ella se diese cuenta. 

Eso lo hizo muchas veces con sus entrevistadores, estaba como siempre adelantado en los temas que le preguntaban.

Y fijate cómo son los encuentros son Susana Giménez. Imaginate en 1979 con Mirtha Legrand, es directamente para pasarlo en los cines. Es una pena que nos privemos de eso. Tampoco son tan viejos, no son episodios del año 40 o 50, es de 1979.

Respecto a esas entrevistas que hoy se pueden ver de esa etapa, es increíble la paciencia que les tenía a sus entrevistadores en todas las notas que daba. Lo cuestionaban por cualquier cosa y siempre respondía con una actitud muy medida.

Incluso la paciencia que les tiene a cronistas que uno piensa que son del palo. Está bien, a Susana Giménez le tiene que tener paciencia. Pero también la tuvo con Mario Mactas, o las entrevistas en Expreso Imaginario o a la misma Peperina. Creo que eso define también lo que es Charly pre Say No More y después: se le termina la paciencia.

Lo cansaron.

Lo cansaron, no tiene más paciencia y dice lo primero que se le ocurre. Es un elemento clave que define la época Say No More. Ya no tiene más paciencia, ¿hasta cuándo? Incluso uno como observador dice por qué se tiene que comer este garrón. Por ejemplo lo de Mario Mactas, cómo lo bardean y Charly constantemente contando hasta diez.

Eso en 1987, pero incluso ya en el año 2000, en la famosa entrevista con Lanata. Charly le hace el chiste de "helarte", pero Lanata no lo entiende y se pone en una postura inquisidora, lo cuestiona como artista.

Claro, no entiende el chiste.

Otra de las cosas que refleja tu libro son los modos de cada época en cuanto a la producción de discos y actuaciones. Tocaban muchas veces por todos lados, entraban a grabar, presentaban disco y salían otra vez de gira. Hoy los tiempos son muchos más espaciados. Es infernal el trabajo de Charly, que grababa un disco por año y con semejante material. 

Pero no solamente grababa un disco por año, sino que giraba, presentaba el disco, daba entrevistas y al mismo tiempo tenía que estar componiendo para el próximo disco. Creo que Charly es uno de los artistas más infalibles en el mundo, desde que apareció en la escena profesional a fines del 72 y hasta 1987, cuando aparece Parte de la religión, un disco indiscutido. Durante esos 15 años fue infalible, podés tener tus preferidos pero no podés decir que hay un disco malo en 15 años, a razón de uno por año. Es una producción de una calidad en tan corto tiempo que no conozco otro músico que haya hecho lo mismo. Ni John Lennon hizo eso. En 15 años sacó un disco por año y todos discos clásicos. Y además, cómo variaba su lenguaje. Porque entre Sui Generis en 1972 y el comienzo de Serú Girán en 1978 apenas pasaron seis años. Y tenés un dúo folk, un dúo que se convierte en cuarteto y se mete en el rock progresivo, después un grupo que está entre los mejores del rock progresivo sinfónico que fue La Máquina de Hacer Pájaros, y después en Serú Girán ya el segundo disco no tiene nada que ver con el primero, ni el tercero con el segundo. Y después el inicio de su carrera solista que no tiene absolutamente nada que ver con lo que hizo antes. Es impresionante y es también lógico que se haya agotado en la manera que parecía estar exhausto en su período de transición que empieza en el 91, con la primera internación. Venía de 18 años de plena actividad, con una gran exigencia sobre sí mismo. Un disco por año y que sea lo mejor del rock argentino del momento, como todo el mundo esperaba sobre Charly. Viene el nuevo disco de Charly y viene el momento en que el rock argentino se para para escuchar esas diez canciones. Además, para imponer un nuevo sonido que después todo el mundo va a ir detrás de eso. Es una exigencia muy pesada de sostener mucho tiempo. Cambió el negocio también, es cierto. Charly hacía eso porque el negocio se lo demandaba, había que tener un disco nuevo porque había que vender por miles. En cambio, hoy agarrás el grupo más exitoso del momento y se pueden pasar cinco o seis años sin sacar un disco.

O por ahí presentan cada tanto una canción en Youtube como toda una gran obra.

Hace poco subí un video de Charly en el año 90 presentando un tema inédito, Filosofía barata y zapatos de goma, en el programa de Antonio Gasalla. Y lo hace como si fuera un trámite, es el tema central de su próximo disco. Hoy eso sería un lanzamiento. 

De La Máquina en 1977 a Clics Modernos también pasaron apenas seis años y parece otra dimensión.

Claro, nada, y parecen dos artistas diferentes. 

¿Qué recuerdos tenés de la vez que lo entrevistaste? 

Fue en el 2012, él estaba mezclando 60x60. Es un recuerdo muy grato porque estaba de muy buen humor y predispuesto. Además, escuchamos una parte de su disco, imaginate lo interesante que es escuchar un disco inédito con Charly, por más que sean de canciones conocidas. Es como ver con Fellini la nueva película de Fellini. No tengo esa experiencia de gente que lo entrevistó veinte veces en los años ochenta. Charly es una de las personas públicas que más entrevistas dio en este país, a todo tipo de medios. Ahí está también su plan de llegar a todo el mundo. Por eso fue a lo de Mirtha Legrand y lo masacraron, o va a lo de Susana Giménez y lo critican. No me pareció tan importancia contar con la voz de Charly en la actualidad para contar su historia justamente por esa sobreabundancia que hay de sus testimonios desde el momento en que apareció. Lo entrevistó todo el mundo. La revista Gente lo entrevistó por primera vez en 1974. Me parecía más importante ir a esas fuentes, rastrear la voz de Charly en toda su carrera que conseguir un testimonio nuevo y original. Esas entrevistas estaban perdidas en los archivos, porque nunca más se recurrieron para la bibliografía sobre Charly. 

Meterlo a Charly en tiempo presente te hubiera cambiado totalmente el sentido el libro.

Claro, porque sus pensamientos o visión del pasado están deformadas por un montón de cosas. Si bien puede ser valioso, la ambición del libro iba por otro lado.

El pequeño García Moreno al comenzar su etapa en el conservatorio, sentado en el medio.

En los noventa se repetía que Charly era un genio porque ya descollaba a los cuatro años tocando el piano en el conservatorio. Sin embargo tu libro refleja que hizo una muy buena carrera en su etapa de formación, pero tampoco genial. 

Yo quise poner el período de Charly en el conservatorio con los pies sobre la tierra. Es todo verdad que fue al conservatorio a la edad que fue, precoz como el mejor. En el libro alguien me dice que se adelantó a Mozart, porque Charly dio su primer concierto con cuatro años y Mozart con cinco. ¿Pero qué quiere decir eso? Nada, es solo un dato pintoresco, no quiere decir que esté a la altura de Mozart. Charly es un genio pero no porque haya dado un recital a los cuatro años en el conservatorio. Es un genio porque hizo Eiti Leda. Quería contar lo que pasó, y lo que pasó fue que tuvo nueve años de conservatorio con un progreso evidente en lo que tocaba, pero según los especialistas nada del otro mundo. Lo cual, ya lo pone en un plano completamente diferente para lo que es un músico del pop. Para la música pop, a Charly le sobra paño como el mejor. La formación académica que tiene Charly hay pocos que la tienen, hay pocos que manejan esa armonía y eso se refleja en su obra. Pero de ahí a pensar que Charly iba a ser Marta Argerich, hay una distancia importante. 

Cómo vas con el trabajo de la etapa posterior de su vida y su obra, que es la etapa más mostrada. ¿Estás descubriendo tantas cosas como las que hallaste en la primera etapa?

Los descubrimientos son constantes. Es verdad que es una etapa mostrada, pero poco conocida. Es una etapa con alta exhibición, pero prácticamente desconocemos el poder musical que hay en todos esos años. Los escándalos o las cosas fuera del escenario opacaron la música de Charly en ese momento. Es asombroso todas las cosas que hizo y que intentó hacer relacionado a la música. Es muy impresionante, un tipo dedicado las 24 horas a la música y a su carrera. A Charly no le interesa otra cosa. Le interesa el cine, pero porque lo usa en su obra. Todo desemboca en su obra. No tiene intereses mundanos, no quiere comprarse una casa quinta o cambiar el auto. Desconocemos todo eso de Charly porque no existe. Es asombroso, le importa la música y nada más. Y en esa época se exacerba eso. El tipo pierde la paciencia y pierde filtros. Corta lazos con su familia y con todo aquello que no tenga relación con su música. Se dedica las 24 horas a ser un performer de la música, al extremo de ser él mismo su obra.

¿Por qué le dirías gracias hoy a Charly?

Por un montón de cosas. Por la parte final de Eiti Leda. Es un delirio, no entiendo cómo hizo para componer eso, no se explica, es de otro planeta. Es emocionante, serán dos minutos de música, pero no sé de dónde carajo lo sacó.

Punta del Este, verano 1981.

Posted by Esta noche toca Charly on Sunday, January 7, 2018

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