“No me gusta el sistema político, el tener que apoyar cosas con las que uno no coincide”

Región 30/08/2020 Por Nicolás Albera
Domingo Benso transformó a Devoto junto al grupo cooperativo que dirige. Asume que lo tentaron en política, pero afirma que prefiere el sistema cooperativo que tantos frutos dio en la pequeña localidad. No solo económicos, sino sociales.
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Domingo Benso, director del Grupo Cooperativo Devoto.

El sistema cooperativo le permitió a la localidad de Devoto desarrollarse, que sus habitantes tengan empleo y que sus jóvenes no emigren a ciudades más grandes para abrirse camino, sino progresar en su lugar de origen. Algo de lo que hizo Domingo Benso en su juventud en la década del setenta, tras recibirse de contador público en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), aunque para él fue empezar de cero. Su idea, rememora, era que esta población de seis mil habitantes imite lo que hacían otras similares en el interior provincial, donde el cooperativismo y el mutualismo se habían desarrollado con éxito.

Y en 2011, a casi 30 años de la creación de la Cooperativa de Servicios Públicos, Devoto fue declarada la capital provincial de la economía solidaria: “Somos un pueblo cooperativo, sabemos que por ello encontramos soluciones a problemas que van surgiendo”, destacó Benso en una entrevista con El Periódico TV.

A 20 kilómetros de San Francisco, el Grupo Cooperativo Devoto que dirige el contador de 65 años, produce dulce de leche, especialidades y vasos de plástico, los que además de vender al mercado interno exporta a países limítrofes, a Estados Unidos y a naciones asiáticas, entre otras. También provee servicios como agua potable, televisión por cable e Internet y construyeron 180 viviendas en cinco años, además de adquirir recientemente terrenos para un futuro plan.

- Qué veía en Devoto a fines de los setenta?

Me preguntaba cómo había pueblos que estaban tan desarrollados y Devoto se quedó tanto en el tiempo. Yo vuelvo al pueblo de casualidad para hacer un reemplazo del secretario de Gobierno de la municipalidad, pero con la idea de replicar esto que había visto de las cooperativas grandes como en Las Varillas, Río Tercero o clubes como el de San Jorge en Santa Fe. En 1983 creamos la Cooperativa de Servicios Públicos en una asamblea en el club. Recuerdo que se levantó un señor que se mostró de acuerdo con lo que íbamos a hacer, pero pregunto si podíamos no ponerle cooperativa. Había una mala imagen de experiencias anteriores. Aquello se superó, pasaron casi 30 años y en 2011 Devoto fue declarada la capital provincial de la economía solidaria por las mutuales y cooperativas. Hubo un cambio, una historia al medio.

- Le cambiaron el mal concepto que había ganado el cooperativismo en ese entonces…

Totalmente. Pasa que hubo cooperativas agrícolas ganaderas y de consumo que fracasaron anteriormente; quebraron y perjudicaron a un montón de gente. Nosotros fabricamos dulce de leche o vasitos para los envases termoformados. Cuando se vende un vasito se está vendiendo la materia prima, el plástico, pero junto a ello va la mano de obra y eso es recurso que se distribuye en el pueblo. En un pueblo chico como Devoto se nota mucho.

El grupo nace por la cooperativa de obras y servicios públicos, con el agua potable en sus inicios, llegando luego a la televisión por cable, internet y el sistema de telefonía. Tras ello se conforma la mutual. Luego se crea Capyc (Cooperativa Agropecuaria Productores y Consumidores), con la fábrica de envases plásticos termoformados, hoy con 200 empleados; la fábrica de dulce de leche heladero –la especialidad- y de botellitas plásticas para yogurt. Además una empresa de transporte con 15 camiones. Todo esto se suma a una asociación civil (el club), una fundación, una cooperativa de trabajo que lleva adelante una fábrica de ropa deportiva, un recuperado de polietileno de silobolsas con las que hacen bolsas; la atención del único hotel del pueblo (hoy cerrado por la pandemia), y una cooperativa para personas con capacidades diferentes, entre otras cosas. Entre los proyectos a corto plazo, a fin de año abriría un supermercado de dos mil metros cuadrados cubiertos.Lo agropecuario, dulce de leche y especialidades (garbanzo, chía y poroto), representan el 30% del total de la facturación de Capyc. Y dentro de ese 30%, la mitad es dulce de leche y la mitad de especialidades. Las exportaciones anuales, entre dulce y especialidades, ronda el millón de dólares.

- Son innumerables los emprendimientos: ¿cómo los van ideando?

Los emprendimientos surgen como necesidades. Cuando logramos el agua potable nos dimos cuenta que con el teléfono había que actualizarse y entramos al telediscado. Después vino el celular e hicimos un sistema corporativo de alrededor de tres mil personas que tienen beneficios que otorga la empresa prestadora que es Claro. Con internet, el sistema cooperativo es clave y más en esta época de pandemia donde le hemos dado de manera gratuita a todos los chicos en edad escolar, que no tenían acceso, para que puedan tener su clase virtual en su casa.

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El dulce de leche heladero, clave en la cooperativa agrícola. 

- ¿Y la generación de trabajo?

La fábrica surgió con esa necesidad. Nuestros jóvenes se recibían de colegios secundarios y el grupo de mayor capacidad intelectual y económica se iba a estudiar a Córdoba. El resto se sub ocupaba o tenía empleo en empresas de San Francisco y Arroyito. Cada año, una franja importante de jóvenes inmigraban y eso no es bueno porque empiezan a faltar los jóvenes y la población se vuelve vieja. Además se iban los de mayor capacidad de estudio. Entonces era una obsesión generar trabajo no solo para los que se quedaban sino para repatriar a quienes se iban. Eso nos dio resultado. El grupo cooperativo tiene 14 contadores trabajando, por ejemplo entre otros profesionales; somos más de 500 personas en total.

- Lo que es valorable es la expansión en el mundo porque llegan a países de casi todos los continentes. ¿A dónde llegan y con qué productos?

Apenas empezamos con la cooperativa pensaba siempre en Devoto, en cómo crecer. Cuando largamos con el bingo me di cuenta que podíamos hacer algo regional, entonces ampliamos el panorama. Con la fábrica de envases me di cuenta que podíamos vender al país y con el comercio exterior me di cuenta que el único límite es la tierra porque a través de los medios como internet te comunicás con todo el mundo. Tengo conversaciones con Taiwán donde comerciamos porotos de color rojo, pero quieren que no les mandemos el poroto sino un dulce. También exportamos dulce de leche a Bolivia, Paraguay y Chile. Envases a Uruguay, Bolivia, Paraguay y Chile. A China y Estados Unidos llegamos con especialidades de poroto y chía.

- ¿Cuál es la facturación y qué consejos puede brindar en mercado exterior a las demás cooperativas que quieran emprender este camino?

Las exportaciones nos permiten generar dólares en momentos especiales como estos y lo mismo que tenemos de la cobranza de la exportación lo usamos para importar. Seguimos comprando máquinas para coser para nuestra fábrica (Ex Godeco); hace poco llegó una de Egipto y llegará una de Alemania. No es una cifra muy grande pero debemos estar facturando poco más de un millón de dólares por año. ¿Consejos? Pensar que el mundo te da posibilidades, siempre alguien del otro lado necesita lo que estás haciendo. Nosotros tenemos una persona que enviamos a cada una de las ferias de alimentación en el mundo, que no son tantas, y hacemos los contactos. El mercado nuestro es mucho Estados Unidos y países asiáticos, pero hemos vendido dulce de leche a Sudáfrica también. Otra recomendación es que se acerquen a Cancillería porque permanentemente hay participaciones en estas ferias y a veces pueden costear parte del viaje o darles un lugar en la feria.

- No es casualidad que los tomen como ejemplo. El nuevo presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Nacional (INAES), Mario Cafiero, los visitó en febrero y dio la mejor de las opiniones sobre el trabajo en Devoto.

Me generó orgullo. Hace pocos días Mario Cafiero en una reunión con la comisión de producción del Senado nombró a Devoto nuevamente y nos daba como modelo. Tenemos la combinación de varias cosas, servicios y producción, algo que no es común.

- ¿El modelo cooperativo desmitifica ese concepto neoliberal de que son una competencia desleal con las empresas privadas? En tiempos de pandemia, con una crisis económica de arrastre ustedes cumplen un rol fundamental.

Sí, primero porque en esta época de pandemia se acrecentó el término de la solidaridad. Respecto a lo primero no somos competencia para los sectores privados. La cooperativa tiene que sumar a los productores en el caso nuestro. Con la chía trabajamos con productores privados donde les hacemos una financiación, compramos la semilla, se la damos y después participamos de la cosecha. Ellos se encargan de poner el campo y los elementos y exportamos juntos participando en utilidades que acordamos previamente. El sistema cooperativo nos permite unir esfuerzos, intereses, para ser posibles situaciones que de otra manera no se podría. No tenemos ninguna ventaja competitiva para que una empresa se instale en Devoto, a diferencia de lo que puede ser el Parque Industrial. De alguna manera, el sistema cooperativo para localidades chicas como la nuestra nos permite desarrollarnos.

- ¿Lo tentaron en política muchas veces?

Sí, pero no es un tema que me interese. En nuestro país la política es muy condicionante, hay cosas que comprender y aceptar… me gusta mucho más el sistema cooperativo que también es democrático, participativo e integrador. Hay que saber ser político.

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Sol Sports, otro de los emprendimientos en Devoto. 

- Es una clase la política que goza de desprestigio, eso ahuyenta.

La política está desprestigiada en el mundo. Me alegro cuando una persona seria y responsable participa, está bueno que quienes tienen prestigio participen. Si no está bien visto hay que corregirlo. Pero por ahora pareciera que la política terminas tragando a la gente y desprestigiando y no pasa que los prestigiosos cambien ese mal concepto. En mi caso no es tanto por el prestigio, no creo ser tan conocido, sino que no me gusta el sistema, el tener que apoyar cosas que uno no coincide.

- Relacionando la política y al trabajo cooperativo. Dijo alguna vez que tuvo la idea de iniciarse en el acopio de cereales, pero no avanzó ya que estaban en manos de privados en la región. Ocurrido lo de Vicentin: ¿cambia algo su opinión?

Es una deuda que tengo. Deberíamos haber hecho algo para la región y Devoto. No lo hice porque justamente la cooperativa anterior tuvo un acopio importante y luego terminó fundiéndose, hizo quiebra y perjudicó a mucha gente. Lo de Vicentin…en nuestra región cuando tuvimos problemas con la mutual de Altos de Chipión hizo un gran ruido. Es cierto, una mutual actuó mal, pero también pregunto: ‘¿cuántos privados quebraron o actuaron de esa forma en los últimos años?’. Los privados también tienen sus inconvenientes. Lo de Vicentin es un caso concreto, hay una estafa importante a los productores y al Estado porque obtuvieron fondos mal habidos en un último momento.

- ¿Estaba de acuerdo con la expropiación que proponía el Gobierno?

No estaba tan de acuerdo porque era tirarle al Estado una empresa fundida. El Estado, sobre que tiene problemas con lo que prestó iba a terminar poniendo mucho más dinero. Prefiero que se inicie de cero si quiere hacer esto de regular los granos, que inicie una empresa acopiadora o compre alguna que funcione. No haciéndose cargo porque siempre le cargamos las deudas al Estado. Ya pagamos los préstamos del banco Nación que seguramente no los va terminar cobrando. Eso duele mucho y también el esfuerzo que hace la gente de campo para el desarrollo de la actividad agropecuaria de la región, es de un esfuerzo enorme y significa para el pueblo ingresos de fondos muy importantes.


- ¿A qué renunció dedicándole tantas horas de su vida a la cooperativa?

 Le quité tiempo a la familia, tengo tres hijos. Soy de trabajar muchas horas por día, para mí esto es una pasión. Me hace bien emprender cuestiones nuevas. Mi vida laboral está desarrollada con esto hace cuarenta años, lo que me permitió tener mi casa, mi auto. Lo que más siento que me ocurrió es quitarles tiempo a ellos. Le puse mucho tiempo a esto, no fue esfuerzo sino me gustaba mucho y veía que se podían conseguir cosas y me motivaba lo que venía, no lo que habíamos logrado.


- Cómo se sale de esta pandemia como sociedad: ¿mejores, iguales, peores?

Me parece que el humano no cambia. Yo divido el país casi en dos partes, por un lado, Buenos Aires, que lo veo con muchos problemas por el virus. Mal de la mente porque les cuesta movilizarse y además me parece que están enfermos de odio. Nosotros, los que vivimos en el interior tenemos otra situación, veo las empresas de nuestra región trabajando a full, hay fábricas que paran la venta porque tienen vendido los próximos dos o tres meses. El cuerpo enfermo y con odio te consume. Y los del interior aprovechamos el momento. Esto nos federalizó un poco y saldrá un interior más fortalecido y no con tanto centralismo.


- ¿La cooperativa transformó el pueblo para las generaciones futuras?

Sí, no solo lo transformó, sino que tendrá enorme significación para el futuro. Por ahora todo lo que produce el grupo cooperativo no se distribuye, sino que se va capitalizando y se hace un nuevo emprendimiento. Veo un futuro enorme para el grupo cooperativo en sí y para nuestro pueblo que no sufre los problemas que sufren las grandes ciudades.

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