Construcción, el rubro que no enfermó con el coronavirus

Local 01 de agosto de 2020
Parece que la pandemia le juega a favor a los rubros de la construcción, que desde hace dos meses reconocen un intenso movimiento de clientes en sus negocios. Según una encuesta, a los demás rubros les está costando trabajar.
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Ahorrar en ladrillos o en retoques y arreglos para la casa, hoy parece ser una alternativa más que seductora.

Ahorrar en ladrillos hoy parece ser una alternativa más que seductora. Bueno, no solo en ladrillos sino también en sanitarios, pinturas, pisos o hasta ver una oportunidad para ampliar o construir una casa desde cero. Es que según sostienen desde el rubro de la construcción están dadas las condiciones para darle cuchara al balde.

Pero no se trata solo de un consejo surgido del boca en boca, ya que hay datos que avalan esta opción. Por ejemplo, las ventas de insumos para la construcción subieron en junio un 1,7% con respecto al mismo mes del año anterior y un 33,29% en relación a mayo, dos cifras que grafican el repunte de la actividad luego del derrumbe exhibido en las primeras semanas de cuarentena.

No obstante, hay distintos factores que explican este sorpresivo incremento interanual: uno de ellos es el precio del dólar “blue” y el otro la imposibilidad de hacer viajes o darse algunos gustos que la pandemia por el coronavirus cortó.

centroLa mayoría de las empresas locales aseguran que reciben la mitad o menos de clientes que antes de la pandemia

Este contexto pone a los negocios del rubro de la construcción en una situación más favorable, en una especie de verano en pleno y crudo invierno a comparación de los demás, ya que según un reciente informe del Centro Empresarial y de Servicios (CES) de San Francisco, la mayoría de los comercios de la ciudad aseguran que reciben la mitad o menos clientes que antes de la llegada de la Covid-19.

Los que ratifican el movimiento

José Passamonte es uno de los empresarios del rubro de la construcción que notó este gran movimiento en la empresa que maneja desde hace más de tres décadas. Dueño de uno de los corralones de materiales más importantes de la región, Passamonte advirtió enseguida que el escenario para ellos es otro respecto a los demás rubros de la economía: “La respuesta que tenemos luego de que se flexibilizó la cuarentena en la actividad es muy buena. Hay varias cosas que influyen en la decisión de invertir en arreglos chicos o grandes; la gente, por ejemplo, no puede viajar, no tiene otros planes quizás y entonces ese ahorro que tiene sabe perfectamente que lo puede invertir en ladrillo ya que es seguro y rentable”, indicó a El Periódico.

José Luis Bossa, dueño de Todo Sanitarios, el primer supermercado sanitario de nuestra ciudad y que incluye una amplia variedad en todo tipo de productos para la construcción, confirma el aumento en las ventas en los últimos meses: “Hay mucho movimiento, mucha gente que pregunta. Hay de todo, como el que empieza una obra, quien reforma una pieza, le hace el baño al quincho o cambia una grifería”, analizó ante la consulta de este medio. Y destacó que abril fue “muy flojo”, que en mayo empezó el “repunte” y que junio y julio fueron muy buenos meses.

Al ser indagado sobre si las ventas en su caso se dispararon por alguna cuestión especial, Bossa remarcó: “Por el comentario de los clientes es porque saben que no van a poder viajar, saben que al exterior nadie se va a poder ir y usa ese ahorro para otra cosa y entonces se vuelcan a esto. Uno se preguntará, ¿qué tiene que ver el baño del quincho con un viaje? Cuando te das cuenta gastás un dinero, que el cerámico, que el pegamento, que el plomero. Todo suma y ojalá no se corte”.

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También el empresario manifestó que seguramente vendrán aumentos y eso también es un llamador a comprar en la actualidad: “Al capital lo vuelcan en algo, no sirve quedarse con el dinero hoy en la mano”.

Madera y muebles también

“En estos dos o tres meses aumentaron muchísimo las ventas, la cantidad de gente que está arreglando la casa y encargando muebles, me animo a decir, es mucha”, aseguró Marcelo Ferrero, de Ferrero Muebles. “Si lo comparo con el inicio del año a la actualidad, creció el doble”, subrayó.

Como los demás entrevistados, Ferrero cree que la gente gasta ese dinero que guardó con intenciones de viajar: “No me lo dicen pero se supone que sí, porque en estos meses nadie pudo gastar en viajes ni nada, seguramente lo invierten en arreglar la casa. Más que nada amoblamientos de cocina y placares”, reconoció.

Alfredo Nobs, también del rubro maderero, recordó unas tres operaciones últimas que le llamaron la atención para esta época: “La semana pasada les vendí a unos chicos un revestimiento de PVC de cielo raso para una ampliación en planta alta de un departamento. Era un dinero que tenían destinado a gastarse en las vacaciones de julio. No se pudieron ir, entonces no lo dejaron en las Sierras y me lo dejaron a mí acá en San Francisco”, dijo el propietario de Maderera Nobs.

“También cosas menores, como puertas y ventanas; estimo que se debe estar dando en todos los rubros. La gente estuvo dos o tres meses encerrada sin poder hacer nada, el que cobra un sueldo y pudo trabajar, hay un porcentaje de dinero que gana mensualmente que lo destina a placeres como salir a cenar o irse un fin de semana a las Sierras u otro lugar”, agregó Nobs.

“Ese dinero quedó en casa y en alguna forma con la inflación que tenemos, que es mucha, la gente fue gastando”, analizó.


Para un arquitecto, el movimiento es “impresionante”

Roberto Benito, reconocido arquitecto de San Francisco, también reconoció que el rubro de la construcción vive su “veranito” y que el movimiento es “impresionante”.

“En los negocios del rubro tenés gente que no se veía en épocas normales. Ojalá dure”, remarcó.

Para el arquitecto, no se trata solo de inversiones medianas y menores las que se realizan actualmente: “Me vino a ver gente para iniciar construcciones grandes”, señaló.

Además, fundamentó este movimiento por el costo de la obra nueva en dólares: “Si hace un año una construcción mediana buena salía mil dólares, hoy por este desdoblamiento entre el dólar oficial y el blue, para la gente que atesora esta moneda es el momento propicio para construir. Nunca estuvo tan bajo como ahora el costo de la construcción de obra nueva. Habría que remontarse al uno a uno en los noventa donde el metro cuadrado de construcción estaba en 400 dólares, pero en el mercado no había dinero para construir. Hoy se paga la mitad de precio que hace un año y pico”, afirmó.

Además, Benito indicó que los corralones demoraban uno o dos días para enviar materiales a quienes compraban, algo que hoy cambió: “Hoy te preguntan si la podés buscar o entrás y tenés diez clientes adelante. Esto lo veo en el rubro sanitario, pintura, tela, todo lo relacionado a la construcción”.

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