“Ser bombero es servir a la comunidad y beneficiarla, sin mirar a quién”

Local 26 de julio de 2020
Cristian Di Giovanni lleva 25 años de pertenecer a la institución. Comenzó su carrera en la escuela de cadetes, cuando tenía apenas 14 años.
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Cristian llegó a realizar hasta el tercer nivel de formación, lo cual lo prepara en un futuro para ser oficial.

Hay un denominador común en muchos de los bomberos que forman parte del Cuerpo Activo en la actualidad y es llevar la pasión del voluntariado a través de sus lazos sanguíneos.

El Sub Oficial Principal Cristian Di Giovanni (39) es uno de ellos, hijo del Sub Comisario Juan Carlos Di Giovanni, al que le corresponde una trayectoria de 44 años dentro del cuartel, pasando en la actualidad a estar en retiro efectivo. En consecuencia, el entrevistado admitió que su relación con la institución es “prácticamente” desde su natalicio y que “esta vocación es llevada en la sangre”. En cuanto a la profesión, dijo: “Ser bombero es abnegación, sacrificio y desinterés para servir a la comunidad y beneficiarla, sin mirar a quien”.

En sus primeros años de vida, Cristian recuerda vivir en uno de los chalets ubicados en la parte trasera del edificio. Su niñez le trae muchos recuerdos, pero señala que su motivación para iniciar su recorrido fue observar las autobombas salir rumbo a las emergencias. Hoy, lleva 25 años de pertenencia a la entidad, ya que ingresó a la escuela de cadetes cuando tenía 14 años y desde allí no se distanció más.

“Lo que más me llamó la atención siempre fue la forma en que se subían a los camiones. Salían con las sirenas y balizas. Desde mi vivienda me dirigía corriendo hacia el mástil que está por calle Cabrera y Garibaldi, me subía a observar ese el despliegue”, rememoró.

Su decisión de comenzar a involucrarse con el voluntariado comenzó en su preadolescencia. “En principio, la causa de empezar fue por mis amigos, hijos a su vez de otras camaradas de mi papá. Con ellos compartimos horas jugando dentro del cuartel, así pasábamos nuestros días”, añadió.

En el año 95, la escuela de cadetes ya contaba con varios alumnos. Cristian señaló que los valores que se llevó de esta etapa fueron “el compañerismo, respeto, orden y la disciplina”, pero destacó que “sin lugar a dudas el mayor aprendizaje fue el sentido de pertenencia hacia la institución”.

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Su presente como voluntario

Por sus años de trayectoria, Di Giovanni conoció y se relacionó con distintas áreas del cuartel. En consecuencia, agregó: “Empecé en el sector de mantenimiento y luego pasé al de suministro. Después de un tiempo allí, pasé donde estoy actualmente que es capacitación. Esta última sección siempre me gustó más ya que te mantiene activo con los libros y las últimas metodologías que hay en la parte operativa”.

Además, Cristian llegó a realizar hasta el tercer nivel de formación, lo cual lo prepara en un futuro para ser oficial.

Por otra parte, en su vida privada se dedica a trabajar en un negocio familiar y también en una empresa de limpieza y mantenimiento, lo cual requiere doble esfuerzo para dividir sus tiempos.

En cuanto a lo que se arriesga al ejercer la profesión, Di Giovanni mencionó: “Se pone en juego la vida cuando se sale a un siniestro, y también se implica tiempo que te perdés con tu familia”.

Sin embargo, al finalizar dijo: “Ser bombero es lo que imaginaba ser de pequeño porque es algo que traigo de familia”.

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