La lectura virtual, eje para mantener el vínculo con los estudiantes en una escuela

Local 10 de mayo de 2020
En el IPET N° 264 implementó los “Cuarentenacuentos”, iniciativa por medio de la cual docentes y alumnos se filman leyendo textos y lo comparten por Facebook. “Sabemos que estamos llegando a las casas, y eso nos satisface un montón”, destacan.
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El docente Juan José Quaranta.

Desde hace unas semanas, el IPET N° 264 "Teodoro Asteggiano" implementó "Cuarentenacuentos", una propuesta para entretener en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Comprende un momento de lectura a través de redes sociales por parte de directivos, docentes y alumnos de la institución, entre público en general.

Para la directora del colegio, Marisa Rovasio, la actividad apunta a mejorar la enseñanza “reconociendo esto de la centralidad que tiene la escuela para la socialización de experiencias y para la difusión, como así también de la producción de los saberes didácticos pedagógicos”.

La iniciativa forma parte de un proyecto más ambicioso. Según aclaró Rovasio, forma parte del Programa Provincial Aprendizaje entre Docentes y Escuelas del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, al que se inscribió un grupo de docentes el año pasado.

Este programa tiene tres líneas de desarrollo profesional: experiencias significativas, enseñanza entre pares y círculos de lectura. En ese sentido, un grupo de docentes conformado por el psicogabinetista Juan Quaranta y los profesores Matías Córdoba, Julio Gottardi, Adriana Odetti y Jesica Albertinazi se inscribieron y participaron de los círculos de lectura.

“Los círculos de lectura los convoco los viernes durante dos horas en torno al mate realizando distintas lecturas didácticas pedagógicas”, explicó Rovasio, quien destacó que mediante capacitaciones tomaron muchas herramientas y lecturas “muy ricas”.

Pensada también para la familia

Rovasio agregó que con la cuarentena se intentó vincular también a las familias: “Se pensó llevar estos círculos de lectura a las familias, a la comunidad en general, por eso se eligió el Facebook de la escuela para empezar a socializarlo. Y fueron los mismos docentes los primeros que empezaron a leer cuentos”.

Así, se eligieron textos que pudieran tener una llegada a la comunidad y a partir de ahí comenzaron a invitar a otras personas a participar.

“Invitamos a todos aquellos que nos hacían devoluciones ricas a que participen. Fueron muchas las personas. También es cierto que nos cuesta mucho exponernos en las redes, filmarnos, es todo un aprendizaje y un proceso personal que cuesta mucho llevar adelante, así que no lo hemos logrado como queríamos, pero sí sabemos que estamos llegando a las casas, y eso nos satisface un montón”.

Rovasio destacó que están teniendo “muy buenos comentarios” de lo realizado. “Mucha gente nos escribe por privado y nos dice ‘no gustó este cuento’ o ‘está bueno lo que hacen’. Hemos cumplido con el objetivo que era tratar de centrar en una pequeña acción la mirada, el acercamiento, un vínculo con las familias ya que hoy nos toca tratar de alcanzarlo de esta manera virtual, tratando de trabajar el oficio de los estudiantes a través de la virtualidad. Tratamos de no cortar el vínculo y nos pareció una propuesta interesante de la cual obtuvimos muy buenas devoluciones”, reflejó.

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Afrontar lo imprevisto

Tal como lo expresa el cuento “Amigos por el viento”, los docentes recordaron que hay situaciones imprevistas que se apropian de la cotidianeidad muchas veces sin desearlas, tal es el caso del confinamiento social y obligatorio en respuesta a la emergencia sanitaria por el coronavirus. “Y nuestra escuela no quedó ajena”, reconoció Córdoba, uno de los docentes a cargo de la iniciativa, quien dijo que la institución se vio obligada a cambiar su gramática escolar.

“Los idas y vueltas, que no se puede esto, que no se puede aquello otro, todo esto generó mucha incertidumbre en nosotros. Nos preguntamos cómo mantenernos juntos en medio del confinamiento, qué hacer para mantener el vínculo entre nuestros estudiantes, cómo acompañarlos, de qué modo podíamos generar gestos esperanzadores y cómo contribuir a la reinvención de otros mundos posibles. Y allí una catarata de ideas se nos fueron apareciendo para poner en marcha. Esto fue posible porque nosotros estamos ocupados para mantener viva la escuela más allá de esta situación particular e inédita”, continuó el docente.

Así fue cómo, luego de discutir que sí y que no, acordaron en poner en práctica un espacio mediado por la virtualidad al que llamaron “Cuarentenacuentos”, que desde el primer momento tuvo el objetivo de narrar cuentos a los estudiantes y sus familias, a través de la página de Facebook de la escuela.

“Fue sin duda para nosotros un gran desafío. Luego de vencer nuestros propios miedos e inseguridades comenzamos a leerles los cuentos a los estudiantes. Dada la buena repercusión de los cuentos se sumaron otras voces al proyecto: estudiantes, docentes de nuestra institución y de otras instituciones, hasta de otras provincias”, reveló Córdoba.

Y finalizó: “Es así que ‘Cuarentenacuentos’ se traduce en una experiencia significativa, ya que habilita el encuentro a través de los rostros y las voces que leen sueños, esperanzas, miedos y preguntas”.

Cabe mencionar que otras escuelas se sumaron a la propuesta. Una de ellas es una escuela de Rafaela, el EESO 613 “Alicia Cattaneo”, y la otra es la Escuela Ana Sullivan de San Francisco.

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