Así fue el trabajo de los bomberos locales en los incendios de las Sierras

Sociedad 11/09/2017
Para los servidores, se trató de una experiencia de mucho desgaste físico al trabajar en la montaña, pero que aprovecharon para afianzar la unión con sus compañeros y otros bomberos de la provincia.
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De izquierda a derecha: Cervetti, Caffaretti, Spalla y Lencina.

Como en cada vez que se los necesita, Bomberos Voluntarios de San Francisco acudió al llamado de emergencia por los graves incendios en las Sierras de Córdoba, donde tres dotaciones con 18 hombres acudieron en las últimas semanas para prestar servicios en distintas localidades.

En esta oportunidad, algunos de los miembros que participaron de estas tareas contaron sus experiencias a El Periódico: Claudio Caffaratti, Matías Cervetti, Leandro Lencina, Claudio Spalla y el jefe del Cuartel, Hobey Salvático.

“El Plan del Manejo del Fuego convoca al coordinador de emergencias, se convoca vía Whatsapp a los distintos grupos que tenemos dentro del cuartel y necesitamos que estén 48 horas disponibles para ir a los incendios. Podés estar trabajando o no pero se prevé una disponibilidad de 48 horas”, explicó Matías Cervetti, quien coordina este tipo de emergencias en la institución local.

Una vez que cuentan con el personal disponible, se selecciona primero al bombero que irá a cargo y después se selecciona el resto de la dotación según la antigüedad, capacidad, experiencia y también, a modo de premio, puede acudir un bombero con menor antigüedad para que adquiera experiencia.

En el último viaje, por ejemplo, en apenas una hora los bomberos tuvieron que tener todo listo para viajar, lo que habla a las claras de la organización y vocación que existe en el cuartel local. Además, se debe coordinar inmediatamente para cubrir a estos voluntarios en el caso de los siniestros locales.

“Tuvimos tres convocatorias. En el primero fuimos destinados a Yocsina; de ahí fuimos al cerro Mogote donde ya estaba extinguido el incendio, fuimos a hacer guardia de cenizas e íbamos enfriando los puntos calientes y haciendo el barrido hacia lo quemado en la línea para que no se vuelva a reiniciar el fuego”, indicó Leandro Lencina, quien estuvo en dos de estos viajes.

Trabajo manual

Esta guardia de cenizas que mencionan los servidores públicos no se trata de una tarea pasiva. Muy por el contrario, les demanda una ardua actividad, ya que deben crear manualmente con herramientas una línea sin vegetación para evitar que pase el fuego, la cual puede ser de varios kilómetros.

“Llegamos a la madrugada, a las 7:30 ya estábamos arriba de la montaña trabajando, teníamos un frente de 9 kilómetros de fuego que ya hacía de la noche que venían trabajando brigadistas serranos; éramos unos 150 bomberos los que trabajamos hasta que logramos cortar ese frente”, expresó Claudio Spalla.

A los voluntarios las tareas les demandaban mucho esfuerzo físico, ya que podía llevarles unas dos horas de caminata por la montaña hasta llegar al lugar del fuego, y lo mismo para regresar. “Para nosotros, los del llano, nos cuesta muchísimo el tema de caminar y escalar, no estamos acostumbrados, estás caminando varias horas para llegar al lugar y ahí empezar a trabajar, es mucho el esfuerzo que demanda”, resumió Claudio Caffaratti.

Lencina añadió que en el tercer viaje, las tareas se concentraron en un cerro medianamente bajo en el que había caminos para acceder. “Tardamos más de 20 minutos en llegar al lugar, era accesible pero para la gente del llano es muy difícil. La guardia de cenizas la hicimos de forma manual a lo largo de los 9 kilómetros donde hubo fuego”, aseguró.

Técnicas

El jefe del cuartel, Hobey Salvático, aclaró que dentro de las técnicas habituales que utilizan los voluntarios locales están el contrafuego y el cortafuego. “Cortafuego es lo que hicieron los chicos, es decir, hacen un área limpia, libre de combustible. Hay que generar una zona donde el combustible sea menor para que la intensidad del fuego disminuya  y se pueda atacar cada frente”, precisó.

Spalla agregó: “Tipo seis de la tarde hubo un reinicio en el cerro, así que el jefe de la dotación decidió hacer un cortafuego, ahí trabajaron 250 bomberos para dejar todo limpio. Y del otro lado hicimos un contrafuego, es decir quemar esa zona para que el fuego llegue hasta donde está quemando, así chocan, quedan sin oxígeno y se apagan. Fue un incendio controlado de un kilómetro donde van quemando y atrás van con mochilas enfriando. No es fácil tomar la decisión de hacer un contrafuego por el tema de los cambios de viento”.

“El problema de las sierras es el cambio repentino de vientos, tuvimos un momento crítico donde al mediodía empezamos trabajando con viento sur y teníamos que cortarlo sí o sí porque después cambiaba el viento a norte a 60-70 kilómetros por hora y se podía tornar peligroso”, reconocieron.

Unión

Si bien los momentos de descanso fueron muy pocos, llegando a trabajar durante toda la noche, los bomberos contaron que aprovechan estas experiencias para compartir momentos con sus compañeros y también voluntarios de otros cuarteles. “Permite afianzarte con el grupo de tu cuartel, somos muchos y no siempre tenemos la posibilidad de salir juntos, así que se crea una unión aún más grande”, valoró Lencina.

TECNOLOGÍA

“Años anteriores no se podía trabajar de noche, porque las comunicaciones satelitales no existían, entonces perdías comunicación y no sabías dónde estaba el resto del personal; ahora contamos con GPS y es más fácil, por ese motivo ahora también se trabaja de noche y antes no. Además es el mejor momento para trabajar debido al frío ambiente y la humedad”, concluyó Salvático.

COSTOS

Hay que destacar que Bomberos asume todos los costos de este tipo de servicios con sus propios recursos, incluyendo los posibles daños materiales. El costo de cada uno de estos viajes ronda los 30 mil pesos.

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