La vida de Lorenzo

Sociedad 21/04/2016
La vida de Lorenzo

Lorenzo Núñez tiene cinco meses. Nació el 8 de noviembre de 2015 con síndrome de Down luego de que Lorena Barón y Walter Núñez decidieran agrandar la familia y regalarle un hermanito a Valentino (12) y Paula (7). Lorenzo, nació con un problema en su corazón que hizo que este jueves tenga que ser operado en Córdoba para solucionar esa afección cardíaca.

Lorena, la mamá, le cuenta a El Periódico que a Lorenzo lo buscaron junto a su marido un par de meses después de perder un hijo en 2014. Lorena no podía quedar embaraza y entonces el médico le sugirió que se realice una serie de análisis, pero cuando Lorena se dispuso a hacerlo, Lorenzo ya estaba ahí. “El embarazo fue muy complicado. En la primer ecografía me descubren que tengo un hematoma que rodeaba todo el saco gestacional, Lorenzo podía desprenderse en cualquier momento, estuve dos meses haciendo reposo”, detalla.

Un estudio a los tres meses de embarazo le determinó que Lorenzo podía tener tres síndromes, dos de ellos incompatibles con la vida. De estos, el bebé nació con el más leve, el síndrome de Down.

“El 8 de noviembre, que fue domingo, nació Lorenzo; y frente a los pronósticos de que todo podía ser complicado a los dos días me vine a casa con mi bebé”, recuerda Lorena

Lorenzo nacía, pero nacía con una afección cardíaca, una membrana entre los ventrículos que no estaba cerrada. “Si bien en las ecografías se lo detectaron, nos decían los médicos que podía cerrarse durante el embarazo, pero cuando nació seguía estando. Lo controlaban con ecocardiogramas hasta que hace un mes el médico nos dijo que podría empezar a complicarse, sugería cerrarlo a través de la cirugía”, relata la joven madre.

 

La intervención

“La operación que se la va a practicar es compleja, porque es a corazón abierto, le pondrán una prótesis”, explica Lorena, y agrega que si la operación es exitosa podrá tener una vida normal. Hay poco riesgo, pero hay que pasarlo”, agrega.

La mujer destaca que es cristiana evangélica, y se apoya en su fe religiosa. “Sé que Dios tiene un propósito para Lorenzo, nos ha cuidado y sostenido hasta este momento y lo va a seguir haciendo. Esa es mi confianza y descanso. Como familia estamos pasando por una situación de angustia por la intervención quirúrgica, pero la fe nos mantiene fuertes”.

No es una prueba

“Me siento fortalecida, económicamente gracias a Dios lo puedo afrontar. Pero más allá de lo económico uno tiene que estar fuerte espiritual y emocionalmente, porque no estamos preparados como sociedad para la discapacidad. Se ve como una enfermedad, y el síndrome de Down no tiene cura porque no es una enfermedad, es un cromosoma más, nada más que eso. Yo tengo tres hijos, son los tres diferentes. Lorenzo va a necesitar más tiempo para hacer las cosas, pero las va a hacer. La vida no tiene que ser perfecta para ser linda, a veces lo débil nos da una lección de fortaleza enorme. Yo aprendo todos los días de mi bebé”, cierra Lorena una charla sobre la fe, la esperanza y la vida.

Te puede interesar

Te puede interesar