Un padre y sus tres hijos comparten el honor de ser bomberos

Sociedad 20/04/2016
Un padre y sus tres hijos comparten el honor de ser bomberos

Diego Roberto Gaetán lleva casi 25 años como bombero voluntario, desde hace 22 es padre de Diego José, su primer hijo, y desde ese día intentó ser un buen ejemplo. Quizás alguna vez soñó lo que hoy es realidad, que ese ejemplo se haga acción y cuando suena la sirena de una autobomba sus hijos lo acompañen a salvar vidas y bienes.

Esta es la historia de una familia que elige primero servir a su ciudad. Entre bromas dicen que cuando están todos reunidos y suena la alarma “nadie espera a nadie” para ir al cuartel y responder rápido al pedido de auxilio.

Los comienzos

El papá cuenta que conoció a los bomberos gracias a un cobrador, por ese entonces también bombero, José Güelfi, quien era amigo de su papá (era policía) y quien luego de insistirle lo llevó al cuartel en la tarde de un sábado allá por 1989. Estuvo dos años a prueba y apagó su primer incendio en 1992.

Hoy se desempeña como primer oficial del cuerpo y su función en los siniestros es la de comandar las tareas y bregar por la integridad de sus compañeros, con la particularidad que dos de esos compañeros son sus propios hijos.

El casco de Diego José, el mayor de los dos, refleja más batallas que el de Agustín, que es bombero activo desde que cumplió los 18 años en diciembre de 2015. Diego J., como hermano mayor, cuenta que siempre quiso ser como su papá en el tema de conocimientos y que a la vez que aprendía de él le transmitía todo a Agustín, para que “vaya aprendiendo lo que es ser bombero”.

También cuenta el orgullo que fue compartir dotación con su hermano por primera vez por todo el esfuerzo que hizo y la perseverancia de 10 años como cadete. Diego padre, con marcado orgullo, narra: “Cuando tocaba la alarma a las 2 o 3 de la mañana y Agu tenía apenas 4 años me lo chocaba en el pasillo de casa preguntándome qué había pasado y queriendo venir conmigo al cuartel. Antes de salir de casa tenía que mandarlo a dormir. Siempre tuvo ese afán de ser bombero”.

Hoy el que se queda esperando en la casa es Maximiliano, que con 6 años ya es uno más del cuartel y no duda en decir que quiere ser bombero.

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