Tres arquitectos cordobeses construyen un centro cultural en Afganistán

Construcción 10/08/2017
Los profesionales ganaron un concurso de UNESCO y llevan a cabo su proyecto en la ciudad de Bamiyán. El estudio M23 está compuesto por Nahuel Recabarren, Manuel Martínez y Franco Morero.
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Tres arquitectos cordobeses ganaron un concurso de UNESCO y construyen un centro cultural en la ciudad de Bamiyán, Afganistán.

El estudio M23 está compuesto por Nahuel Recabarren, Manuel Martínez y Franco Morero, quienes nunca se imaginaron que terminarían imponiéndose entre más de mil proyectos de todo el mundo y viajarían a una tierra tan lejana para ayudar a mitigar los efectos devastadores de la guerra, según publica El Diario de Carlos Paz, de donde es oriundo Recabarren.

La obra cuenta con un presupuesto de cinco millones de dólares y los trabajos se licitaron en París (Francia), al tiempo que se encuentran avanzados. El centro cultural se enmarca dentro de una vieja ruta de caravanas que conectaba China con la India y buscará ser un espacio de tolerancia y diversidad religiosa, pero también se propone respetar el paisaje y las tradiciones arquitectónicas de la región.

Se compone de un sistema de espacios con explanadas, atrios, escalinatas y formas piramidales que se esconden en el suelo o se elevan de la nada.

Tras el conflicto armado que se desató en el 2001, luego de la caída de las Torres Gemelas, estos tres socios se presentaron en 2015 a un concurso que busca resguardar el patrimonio existente en el Valle de Bamiyán, donde se erigían dos estatuas de Buda talladas hace 1500 años que fueron destruidas por las bombas.

La zona históricamente se erigió como un centro de peregrinaje para la cultura budista y es actualmente uno de los lugares más visitados de Afganistán. Entre las 1070 propuestas de 117 países, su proyecto recibió el primer premio.

El Centro Cultural se construye además íntegramente en ladrillo y todas las superficies del edificio (tanto interiores como exteriores) reforzarán el carácter “masivo” de la propuesta y su vínculo con el suelo, pero a su vez y por contraste, da entidad a la serie de “espacios tallados” en la propia materia.

Estos espacios, completamente carentes de detalle y ornamentación, por su extrema austeridad favorecen una actitud contemplativa y de introspección en su interior. Se articulan una serie de espacios abiertos delimitados por tres edificios que conservan cierta autonomía funcional y constructiva, uno para exhibiciones, otro educativo y el administrativo.

Fuente: La Nueva Mañana

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