El drama de dos abuelos que pueden ser desalojados de su casa

Sociedad 08/04/2016
El drama de dos abuelos que pueden ser desalojados de su casa

Por Nicolás Albera


Benigna “Nina” Taborda
(86) y David Burini (92) viven horas dramáticas desde hace unos meses ante el temor de ser desalojados de su casa. Sí, de su casa, aquella que levantaron con tanto esfuerzo y trabajo. Son dos abuelos y quienes los conocen hablan maravillas de ellos.

La notificación del desalojo les llegó sobre finales del mes de diciembre último, previo a los festejos clásicos de fin de año. Desde ese día sus vidas cambiaron. “Nina y yo estamos desolados, nuestros planes eran disfrutar el trino de los pájaros en nuestro patio, las plantas, las flores, escuchar a D`Arienzo recordando viejas épocas y no vivir sobresaltados cada vez que suena el teléfono”, explica Burini en una “carta abierta” enviada a El Periódico.

Engaño

Burini denunció que hace más de 35 años un pariente suyo, Julio Rossi (yerno político ya fallecido) le pidió que le salga de garante para un crédito, por lo que David le facilitó la escritura de su casa ubicada en bulevar 25 de Mayo al 700, adquirida en el año 1964 mediante una hipoteca a cinco años, la que pagó religiosamente.

Pero aparentemente su yerno político nunca abonó el crédito y para evitar el remate de la casa la transfirió a otra persona, con la fotocopia de la escritura que tomó sin consentimiento de Burini.

“Pasó el tiempo y un día me llaman por teléfono desde una escribanía para citarme al lugar. Al llegar me encuentro con cuatro personas: el escribano, un hermano abogado, mi pariente y el contador Edgardo Stoppani. Me dicen que debido a un error bancario las cuotas quedaron impagas pero que para subsanar dicho error solo debía firmar un escrito con el cual ellos arreglarían todo. Fue mucha mi sorpresa ya que mi pariente venía casi todos los días a mi casa y nada me había comentado, tampoco el banco”, relató.

Burini firmó y, según cuenta, Stoppani le habría dicho al irse: “Duerma tranquilo”. Pero, tranquilidad era la que vivía hasta el momento donde se entera que había firmado engañado la transferencia de su propiedad a esta persona que le deseaba dulces sueños.

“Eran cuatro ilustrados contra un ferroviario con pasión por la jardinería, cómo podía imaginar siquiera semejante engaño”, se lamentó. Luego contó que al enterarse lo que había sucedido comenzó a perseguir a estas cuatro personas reclamándoles la escritura de su casa. “Los cuatro reconocieron el hecho, decían que había que esperar a que Stoppani cancelara algunos créditos y que luego me devolvería la escritura”.

Burini afirmó que en todos esos años que no tuvo el poder de su casa consigo, pero que siguió viviendo allí y se hizo cargo de los impuestos.

Venta

David contó además que su propiedad le fue vendida a una persona -a quien no conoce- a un precio “vil e irrisorio”. Esta persona fue quien habría iniciado el juicio para desalojar a estos abuelos.

“Yo me considero culpable de haber confiado, de no pedir siquiera un papel por firmar algo que cuatro ilustrados me hicieron creer que era lo que correspondía. Mi pregunto si tan grande fue mi pecado para que me quieran quitar algo por lo que trabajé tanto en mi vida”, se preguntó Burini en la carta.

Mientras tanto, los abuelos resisten. Pese a todo.

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