Historias de increíbles parecidos

Sociedad 08/01/2017
Sin dudas que observar juntas a dos personas idénticas en sus rasgos físicos es algo que llama mucho la atención. Los casos de los hermanos gemelos son singulares hasta por donde se los mire y genera en el espectador un sinfín de preguntas.
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Las gemelas Ana y Victoria.

Para ellos es una escena cotidiana ser confundidos en la calle, tener que aclarar más de unas vez quiénes son y hasta a veces ser destinatarios de mensajes y temas de los que nada saben y que están destinadas a otros que no son ellos. A sus hermanos, claro.

Tener un hermano idéntico, ya sea gemelo o mellizo, puede dar lugar a un sinfín de situaciones y anécdotas divertidas para contar. El Periódico entrevistó a tres pares de hermanos que saben de estas cosas y que conviven con una química especial.

Es bueno aclarar

Ana y Victoria tienen 11 años, y si bien son bastante tímidas al hablar, al cabo de un rato demuestran que juntas pueden ser dinamita. “Nos confunden mucho, más que nada en la escuela, y en nuestras actividades”, aclara Ana.

Las chicas asisten a la escuela pero a diferentes divisiones por decisión de sus padres, que quieren que cada una logre su independencia de la otra. Sin embargo, empujadas a veces por sus compañeros, recaen en algunas divertidas bromas.

“Nuestros cursos forman uno al lado del otro así que a veces nos cambiamos de lugar para que una salga antes”, dicen con sonrisa cómplice. “Lo hicimos un par de veces porque nuestros compañeros nos decían y también por diversión. A veces alguno nos acusaba, pero las maestras no nos retaban y se reían”.

Si bien les dicen “las melli”, cada tanto le aclaran a la gente que en realidad son gemelas y se divierten cuando las confunden. “Llega un punto en que tenemos que aclarar cuál es cuál porque cansa”, asegura Victoria.

Conexión especial

Es creer o reventar pero Ezequiel y Gastón Gianoglio (26) confirman que existe entre los gemelos un lazo más fuerte que en otras parejas de hermanos.

Gastón lo explica de la siguiente manera: “Existe ese mito de decir que ‘nos pegan a uno y le duele al otro’ pero no es así. Sí en cuanto a los sentimientos, me ha tocado de la nada sentirme angustiado. Cierta vez yo estaba en un viaje por el sur y de la nada comencé a sentirme angustiado. Entonces lo llamé por teléfono y le pregunté si estaba todo bien y resultó que Ezequiel estaba pasando un mal momento personal. Y eso fue lo raro”.

Por su parte Ezequiel asegura que otra cosa graciosa que les ocurre es “estar pensando alguna canción y los dos comenzamos a cantar en la misma parte, eso nos ha pasado infinidad de veces”, dice sonriendo.

Gemelos Ezequiel y Gastón
Ezequiel y Gastón

Medidas extremas

Ezequiel y Gastón eran tan parecidos de pequeños que en la escuela primaria sus maestras llegaban a tomar medidas drásticas para distinguirlos.

Nos han escrito nuestros nombres en la frente con un fibrón-cuenta Ezequiel en medio de las carcajadas-. O yo tengo un lunar debajo del labio y me lo remarcaban también para que se diferencie”.

Los hermanos recuerdan esas anécdotas con humor y reconocen que muchas veces hasta se vestían de la misma forma sin querer y que luego terminaban gastando más de una broma a sus conocidos.

Hasta en la secundaria los docentes tomaban medidas con los hermanos. Según recuerda Ezequiel, en un examen final de historia el profesor lo acompañó hasta la puerta e hizo ingresar a su hermano para evitar un posible fraude. “Quiso evitar que cambiemos de lugar, se ve que teníamos la fama de peligrosos”, concuerdan los dos.

Tamara y Camila
Tamara y Camila

Hay que mirarlas varias veces

Camila y Tamara Marlatto son mellizas y si bien sostienen que son bastante diferentes, todavía tienen parientes que 24 años después no terminan de diferenciarlas.

“Para abreviar nos llaman por ‘melli’, así que se da vuelta la que está más cerca”, confiesan.

Cuentan que no han cometido “maldades” aprovechándose de su similitud. Hasta el día de hoy Camila se arrepiente de no haberse animado a cambiar de lugar con su hermana, sobre todo a la hora de rendir una materia de contabilidad. “Somos re tranquilas, bah, medias aburridas”, dice por lo bajo.

¿Les preocupa la posibilidad de ser madres de mellizos?

“Dicen que se saltea una generación, pero no sabemos si es así, conocemos casos de mellizas que sus madres fueron mellizas también. No nos preocupa, nos encantaría, pero sabemos que puede ser un loquero, nos lo dice nuestra mamá”, confiesan entre risas.

Según estadísticas del Ministerio de Salud en la Argentina nacen 10.000 hermanos gemelos al año.

Misma carga genética

El embarazo de gemelos, conocido en términos ginecológicos como “embarazo monocigótico o univitelino”, se produce cuando se fecunda un solo óvulo con un espermatozoide y forma un cigoto que luego se divide en dos, y se crean así dos fetos.

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