Juicio por la muerte de Rocío: policía no duda que fue un crimen

Policiales 18/10/2016
La primera audiencia estuvo marcada por determinar si Bonelli y Rodríguez eran pareja o no. Un policía fue tajante y dijo que fue un homicidio.
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Primer día de juicio. (Foto: Día a Día/Nicolás Bravo)

La primera (y extensísima) audiencia del juicio contra Santiago Bonelli (41), acusado de ejecutar de un escopetazo a la joven varillense Rocío Rodríguez (23) en su casa de Alto Verde, en diciembre de 2013, estuvo marcada por una disputa extrema entre la acusación, que en principio sostiene que fue un homicidio, y la defensa, que argumenta un suicidio.

"Señores, lo que tenemos en este proceso es una grieta", explicó a modo catedrático el fiscal de la Cámara Quinta, Fernando Amoedo, a los jurados populares. La "grieta" se da, precisamente, por dos posturas antagónicas que no tienen intermedio: Bonelli puede ser condenado a prisión perpetua o quedar en libertad. 

Según la crónica del matutino cordobés Día a Día, los testimonios más emotivos fueron los de la mamá de Rocío, Mónica Palavecino, y Pablo Marín, un médico amigo de Bonelli a quien él llamó minutos después del hecho y le dijo "¡Rocío se pegó un tiro!". Las estrategias de las partes, especialmente la de la querella (por parte del estudio de Carlos Nayi) y la defensa, se enfocó en determinar si Santiago Bonelli y Rocío Rodríguez eran novios, una pareja estable, simples salientes, conocidos o algo similar.

Es decir, qué vínculo exacto los unía. El tema no es menor, si se tiene en cuenta el perfil de Rocío que se juega en el proceso: mientras la Fiscalía y la querella juzgan a Bonelli por el "homicidio calificado por el vínculo", la defensa trata de imponer que en realidad tenían un vínculo inestable, posiblemente limitado a encuentros sexuales, y que Rocío atravesaba una crisis emocional y por eso se quitó la vida.

Así, tratan de "quitar la carga" de una imputación que contempla la pena máxima, y que se asienta en una presunta relación enfermiza marcada por los celos. Para ello se apoyaron fuerte en el testimonio de Marín, quien es amigo de Bonelli "desde hace años" y nunca había conocido a Rocío, según dijo.

"Santiago venía a las juntadas con los amigos, pero siempre lo hacía solo. Nunca la presentó", expresó, aunque dejó en claro que sí sabía de la existencia de Rocío, y que su amigo "salía" con ella. "En todos estos años sólo la vi una vez, desde el auto", indicó.

Novios

La querella, en tanto, se enfocó en el relato de Mónica Palavecino, quien aseveró que su hija "amaba" a Bonelli y que "eran novios", porque así se lo había manifestado su hija. "Ella llevaba varios años con Santiago. Durante mucho tiempo pensó en casarse, pero a partir de agosto de 2013 cambió de opinión, dijo que era muy joven para hacerlo", contó, y dijo que su hija luego empezó a hacer planes por su cuenta, aunque sin desligarse de Santiago.

La mamá acusó a Bonelli de ser "un manipulador", e incluso dijo que, según lo que se enteró por las amigas de su hija, él "la golpeaba". La parte más grave se dio cuando Mónica contó que su hija en una ocasión lloró y le dijo que Bonelli la obligó a consumir "pastillas, cocaína y marihuana".

"Me dijo 'me sentí horrible, mamá, no lo quiero hacer más'", recordó Mónica. "Al enterarnos de una cosa así, todos en la familia le dijimos a ella que se separara, pero ella lo amaba y no nos hizo caso", se lamentó. 

Agregó que en los últimos tiempos su hija "cambió de vestimenta" y usaba "ropas sueltas, que le tapaban todo", porque Bonelli "era muy celoso" y no le gustaba que ella saliera a bailar. "Sus amigas me contaron que presenciaron cuando él le decía cosas como 'estás vestida como una puta'", expresó la testigo. "Era una relación enfermiza", remató.

Dijo que no conocía personalmente al acusado, pero que su hija le hablaba siempre de él. 

Conmoción. Marín, el médico amigo de Bonelli, se mostró muy angustiado y lloró en varias ocasiones por "este hecho tan traumático". Detalló los pormenores de aquel mediodía del lunes 2 de diciembre de 2013, cuando Bonelli lo llamó y le dijo que Rocío se había pegado un tiro.

Ante esto, él le recomendó llevarla al Sanatorio Allende, aunque luego dejó lo que estaba haciendo y fue a la casa de Bonelli para ayudarlo. Uno de los momentos más cargados de la audiencia fue cuando contó que se encontró con el cuerpo, que Rocío estaba tirada "en la puerta del baño" y que estaba limpia y con un disparo en el pecho.

"Le tomé el pulso y no lo sentí. Como médico, siempre quiero salvar vidas. Así que la cargamos desesperados en la parte de atrás de la camioneta de Santiago y fuimos al Sanatorio Allende, que era lo más cerca", declaró.

Al llegar, una médica revisó a Rocío y le dijo a Marín que estaba muerta. Éste a su vez se lo comunicó a Bonelli, quien "se agarró la cabeza, pero no dijo nada". Estaba nervioso, preocupado", apuntó Marín. 

Poco después volvieron a la casa de Bonelli (esta vez con un policía) y Marín vio en un cuarto conjunto, a metros de donde estaba inicialmente el cuerpo, "la escopeta que se había usado". Este dato no es menor, y lo destacó el policía cuyo testimonio viene a continuación.

Lapidario

La primera audiencia finalizó con los relatos de tres policías. Uno de ellos, el sargento Jorge Ludueña, fue lapidario y declaró que "no fue un suicidio para nada". Este hombre, que estuvo varios años en la Policía provincial y actualmente se desempeña en la Federal, fue llamado por radio el día del episodio para presentarse en el Sanatorio Allende.

De entrada le llamaron la atención algunas situaciones, como que el acusado "había llevado a su novia en el baúl. Yo le dije ¡pero ni a un perro se lo lleva en el baúl! ¿Cómo vas a hacer eso?", sostuvo ante la mirada sorprendida del jurado popular.

Destacó que el cuerpo "estaba limpio, no tenía una gota de sangre ni en la ropa". Allí Bonelli le contó que habían peleado y la chica se había suicidado, pero le llamó la atención que el hermano del imputado, Mario Bonelli, declaró por otra parte que Santiago le había dicho que se le disparó accidentalmente la escopeta "mientras la estaba limpiando". 

De allí fue con Bonelli hasta la casa de calle Rodríguez del Busto al 2.400 y al subir a la planta alta quedó impactado "por la cantidad de sangre que había en todos lados: en la puerta del baño, debajo del lavadero, pintitas de sangre en la bañera, como que alguien había lavado el cuerpo".

"Llevo muchos años en la Policía y quedó claro que no fue un suicidio. Había sangre desparramada por todos lados, pero el cuerpo estaba limpio, impecable. Algo no cerraba", apuntó Ludueña. El policía reforzó su declaración con una supuesta contradicción de Bonelli: "Primero me dijo que la chica se suicidó en el baño. Pero al llegar a la casa, dijo que se había suicidado en una habitación donde estaba la escopeta. Estaba mintiendo".

Dijo también que revisó la escopeta y no tenía "ni una gota de sangre. Tampoco había sangre en el cuarto. ¿Cómo se iba a suicidar entonces en ese cuarto y no quedar rastros de sangre?", se preguntó. Agregó que al lado de la escopeta había "un cigarrillo", y que en base a su experiencia intuyó que "la chica no se pudo suicidar nunca con una escopeta tan larga, siendo ella de contextura tan pequeña". 

El juicio continuará este martes. Otra disputa "pesada" se concentrará alrededor de las pruebas técnicas y judiciales logradas en la reconstrucción del hecho. 

Fuente: Día a Día.

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