La casa que espera hace más de 25 años

Sociedad 08/10/2016
El chalet ubicado sobre bulevar 9 de julio al 1300 perteneció a los Tampieri y fue epicentro de uno de los más penosos hechos de nuestra historia: el asesinato del joven Oscar Molina en 1973. En la actualidad pertenece a otra familia que lleva años sin poder venderla y un manto de misterio se ha tejido a su alrededor.
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Extrañamente desde hace más de 25 años que no tiene ocupantes.

“La Estrellita”, así fue bautizado el vistoso chalet que se erige sobre bulevar 9 de Julio al 1300, y que fuera propiedad de una de las familias más poderosas de la ciudad: los Tampieri. La casona ubicada en pleno centro es una construcción de dos pisos de la primera mitad de siglo XX-comienza a construirse alrededor de 1930-, compuesta de distintos estilos arquitectónicos. Un tapial enrejado y unas puertas de madera con cadenas oxidadas custodian el ingreso de los intrusos.

En la actualidad es propiedad de otra de las familias poderosas de la ciudad: los Codini. Desde hace muchos años, “La Estrellita” tiene un gran cartel ya despintado que la ofrece a la venta. Pese a su excelente ubicación, extrañamente desde hace más de 25 años que no tiene ocupantes, y alrededor de esta casona se tejieron mitos urbanos que aseguran que “ruidos extraños” se escuchan en su interior. Lo cierto es que la historia de este chalet no está exenta de misterio y de muerte.

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El ‘Tampierazo’

La casa perteneció a Ricardo Tampieri hijo y fue un centro de protesta ante la huelga salarial de los obreros de la fábrica de fideos que reclamaban por sueldos adeudados, en lo que luego se convertiría en la revuelta social conocida como “El Tampierazo”.

La huelga tuvo su punto máximo el 30 de julio de 1973 con una marcha que partía desde la antigua seccional de la CGT hacia la fábrica tomada. Los manifestantes, estimados en unos mil, marcharon sobre 9 de Julio, pasando frente a las dos propiedades de los miembros de la familia Tampieri.

Una vez finalizado los discursos los manifestantes regresaron sobre sus pasos y comenzaron los desmanes. “La Estrellita” fue un epicentro del reclamo y un campo de batalla.

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La muerte de Molina

Las crónicas de la época cuentan que los activistas ingresaron a la casa -mientras sus ocupantes se ponían a salvo pasando por el patio a viviendas vecinas- y sacaron a la calle un automóvil que incendiaron, a la vez que causaron daños en la propiedad.

Tras esto se desencadenó la represión policial ordenada por el Gobierno provincial. La Guardia de Infantería de Córdoba reprimió con gases y balas de fuego.

El saldo fueron tres heridos de gravedad y un muerto, Oscar Alberto Molina, de 17 años, que falleció en la vereda de “La Estrellita”.

El joven habría participado como mero espectador de los hechos, por lo que no pertenecía a la fábrica. Su muerte le fue endilgada a un policía que con el tiempo habría sido trasladado por la fuerza a otra localidad. Sin embargo, desde otro sector se sostuvo que el chico recibió una bala por error desde atrás, donde se encontraba el grueso de la gente.

Pese a que se ordenó una investigación, el crimen continúa siendo un caso sin esclarecer.

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De la falta de habitantes al mito

La casona pasó a manos de la familia Codini y desde entonces lleva más de 25 años deshabitada. Pese a que está en venta desde hace mucho tiempo.

Esto fue echando un manto de misterio y el mito urbano creció en su lugar. Para algunos se trata simplemente de una casa abandonada en la que nada ocurre. Pero no faltan los vecinos que sostienen que se oyen ruidos y que “por algo no se vende”.

Lo cierto es que es imposible pasar por el frente y no echarle una mirada a este lugar deshabitado, sobre todo por las noches, cuando en la calma de la jornada y con escasa iluminación, la mansión muestra su lado más oscuro.

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