Devoto: alumnos secundarios fabrican el biodiesel de los autos municipales

Sociedad 07/10/2016
Estudiantes de los últimos años del IPET 89 fabrican biocombustible a partir de aceite de cocina descartado. Es utilizado por los vehículos del municipio, entre otros.
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Alumnos del Ipet 89, creadores del biodiesel.

Alumnos del IPET 89 Paula Albarracín de Devoto fabrican biodiesel a partir del aceite de cocina desechado por los habitantes del pueblo, y el mismo es utilizado por vehículos de la Municipalidad de esa localidad. El Biotec 89, tal como se denomina el combustible, lo realizan los estudiantes de manera voluntaria y se ocupan de todo el proceso, que en la actualidad genera más de 200 litros semanales.

Se trata, además, de un proyecto de perfil ambientalista, de muy baja contaminación, donde además del aceite que descartan los vecinos se aprovechan los residuos generados en la elaboración para otros procesos productivos.

Comienzos

La iniciativa comenzó a finales de 2012, con asesoramiento del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). “Lo novedoso del proyecto es cómo los alumnos aprenden haciendo”, destacó la química industrial Silvia Cavagliato, quien coordina el proyecto, y precisó que los estudiantes deben aplicar conocimientos de física, matemática, química, y otras asignaturas, todas en conjunto.

Actualmente los puntos de recolección se encuentran en la Guardería Panambí, Supermercado Jamar, Minimercado Angama y en la misma escuela, domiciliada en Cincuentenario esquina Güemes.

Participar no es obligatorio. Producir el biodiesel es una tarea ajena a la grilla de asignaturas en el IPET 89. “El motor de esto son los chicos. Sin ellos no se podría hacer nada. Nadie los obliga a venir, son completamente voluntarios”, afirmó Sofía Giordano, técnica en producción agropecuaria y colaboradora en el equipo de producción.

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Contaminación cero

“Como el proyecto nació con un perfil ambientalista, la idea es no contaminar con nada o al menos reducir la contaminación al mínimo posible”, manifestó Giordano. Cuando el aceite llega a la escuela, se le realiza un primer filtrado. Esto se coloca en un lombricompuesto, junto a la glicerina en mal estado resultante del proceso de reacción, y en ese paso se produce tierra fértil. La glicerina que sí sirve se destina a otro proceso productivo. El agua descartada es neutralizada para no contaminar el suelo y las napas, y luego se coloca en una fosa, donde próximamente sumarán plantas acuáticas para complementar el proceso. “No desechamos nada”, insistió Giordano.

Al enfriarse el aceite luego del proceso de secado, se le realizan los análisis en el laboratorio del colegio, y si los valores son correctos se sella el certificado de calidad, se envasa y queda listo para entregar. “Sale con muy buena calidad. Los valores de los análisis son los correctos y son comparados con los del biodiesel producidos a escala industrial”, aseguró la colaboradora.

El año anterior, la planta producía 60 litros de combustible por semana. Este año la producción escaló a más de 200 litros semanales, y ya piensan en una cantidad mayor.

El Biotec 89 también suma apoyo de otras localidades, ya que la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Pozo del Molle, como método para solucionar los problemas de obstrucción de cloacas, decidió recolectar el aceite descartado en esa localidad y trasladarlo hasta Devoto para contribuir con la producción.

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